En este nuevo circuito de Vagamundos descubrirás Canadá de costa a costa, un país lleno de contrastes, donde la modernidad de sus ciudades se fusiona con la historia colonial y la majestuosidad de sus paisajes naturales. Se trata de un país multicultural donde, además de las tradiciones francesas, y británicas de siempre, se ha enriquecido con inmigración venida desde todos los puntos del planeta
El viaje lo iniciaremos en Toronto, una metrópolis cosmopolita, donde su moderna arquitectura se funde con su diversidad cultural.
Conoceremos las impresionantes Cataratas del Niágara con el bello estruendo que producen, en uno de los espectáculos naturales más visitados del mundo y navegaremos por las 1000 Islas, un archipiélago con castillos medievales y naturaleza desbordante.
En Ottawa, la capital, conoceremos los lagos que conducen al canal de Rideau, rodeado de caminos arbolados y casas de estilo victoriano.
En la región francófona nos sumergiremos en la rica herencia francesa de la región, disfrutando de su gastronomía típica. Visitaremos Quebec, la única ciudad amurallada de Amercia del Norte que, con más de cuatrocientos años de antigüedad y sus muros de piedra, sus catedrales culminadas por agujas y sus cafés con jazz en directo, dan un ambiente romántico, melancólico y sugerente. Montreal, que conserva la atmósfera de un pueblo europeo con sus callejuelas adoquinadas y sinuosas, nos cautivará con su arquitectura neogótica, sus jardines públicos inmensos y sus modernos centros culturales
Volaremos al Oeste para conocer uno de los entornos naturales más bellos del planeta. Lo comenzaremos en Calgary, una moderna ciudad en la provincia de Alberta, considerada la puerta de entrada a las Montañas Rocosas. Descubriremos sus icónicos parques naturales como el de Banff o el de Jasper, donde exploraremos sus inmensos bosques de pinos, glaciares, cascadas y lagos legendarios turquesas, y disfrutaremos de las asombrosas vistas de las Montañas Rocosas canadienses. Entraremos en sus bosques y caminaremos por senderos, nos detendremos en algunos de sus maravillosos lagos como Moraine, Emerald, o Louise y con suerte, quizás nos crucemos con alces, osos, ciervos y renos.
Cruzaremos los campos de Columbia Británica para llegar al pueblo de Whistler para, finalmente, conocer Vancouver, una ciudad portuaria en la costa oeste del país con una escena cultural vibrante.