ePrivacy and GPDR Cookie Consent by Cookie Consent Viaje Uzbekistán II: Tashkent, Khiva, Bukhara, Shakhrisabz y Samarkanda | Los viajes de Vagamundos día a día

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Viaje Uzbekistán II: Tashkent, Khiva, Bukhara, Shakhrisabz y Samarkanda | Los viajes de Vagamundos día a día

Publicado el 04/07/2021 en

Cuando oímos hablar de la Ruta de la Seda, a nuestra mente acuden imágenes de un mundo mágico y exótico, de caravanas de camellos cargadas de valiosos productos del Lejano Oriente, de viajeros que atravesaban los desiertos y las montañas de Asia Central, y de ciudades pobladas de mezquitas y palacios suntuosos. Las ciudades uzbekas de Samarcanda, Bukhara y Khiva forman parte de esa leyenda.

En esta segunda entrega de nuestro recorrido por Uzbekistán, os desarrollamos la visita de la ciudad de Bukhara, uno de los puntos culminantes de la Ruta de la Seda y a nuestro entender, quizás sea la ciudad más interesante de todas las ciudades de Asia Central.

Posteriormente, y ya de camino a Samarkanda, realizaremos una ineludible parada en Shakhrisabz, el lugar donde vio la luz el más ilustre de sus hijos: Tamerlán. En medio de Shakhrisabz, y frente al más amplio espacio verde de la ciudad, el parque de la Victoria, dos enormes torres en ruinas, los únicos restos que quedan de palacio de la ciudad, nos dan una idea del gigantesco tamaño del conjunto.

DÍA 5 – KHIVA – BUKHARA

Desayuno buffet en el hotel. A primera hora nos dirigimos a la estación para tomar el tren hacia Bukhara a las 8:14 horas. Llegada a las 13:35 horas. 

Bukhara, un oasis en el corazón del desierto rojo que ha sabido mantener su autenticidad y esplendor. Por los callejones del barrio judío o bajo las cúpulas de los bazares nos sentiremos atrapados por una atmósfera de otro mundo. Nos sumergiremos en el corazón de esta ciudad que fue prohibida a los infieles durante siglos y olvidaremos el paso del tiempo. 

Capital de la dinastía persa de los samánidas en los siglos IX y X, BUKHARA, el “pilar del islam”, floreció como centro religioso y cultural de Asia Central. Entre el pueblo había un proverbio: “En todo el mundo la luz desciende del cielo y solamente en Bukhara asciende de la tierra”.

Durante la Edad Media fue un importante centro de la civilización persa y punto excepcional de conexión en la Gran Ruta de la Seda. En Bukhara ha florecido el arte de poetas como Ferdousí o Rudaki y la ciencia de personajes como el filósofo Ibn Sina. Los más grandes eruditos del mundo musulmán estudiaron y enseñaron en las 250 madrasas de la ciudad. Los estudiantes venían de Arabia, de Irak e incluso de Hispania para aprender en una de las bibliotecas más grandes del mundo musulmán. Entonces la “perla del islam” brillaba en todo el Oriente. Después de dos siglos bajo dominio de dos dinastías menores, la ciudad sucumbió a las fuerzas de Gengis Khan en 1220, quedando posteriormente a la sombra de la Samarkanda de Tamerlán.

En el siglo XVI los uzbekos shaybánidas instituyeron aquí la capital del kanato de Bukhara que se convierte en un gran emporio comercial: el centro de la ciudad era un extenso mercado con docenas de bazares y caravasares, con más de 100 madrasas y de 300 mezquitas. En 1753, Mohammed Rahim, el representante local del gobierno persa, se autoproclamó emir, fundando la dinastía Mangit, que gobernó hasta la llegada de los bolcheviques. En 1868 las tropas rusas ocuparon Samarkanda, y Bukhara al poco se rindió, convirtiéndose en un protectorado del zar, con los emires ocupando el poder de forma nominal. En 1918, el emir organizó una revuelta masacrando a una delegación soviética. Los bolcheviques, humillados, atacaron la ciudadela, y Bukhara cayó definitivamente bajo dominio soviético.

Almuerzo en restaurante local. 

LAS CIUDADES DE LA RUTA DE LA SEDA (artículo)
La ruta de la seda conllevó la aparición o el desarrollo de ciudades hasta entonces inexistentes o poco relevantes. Estos emplazamientos florecieron por estar situados en puntos estratégicos de las diferentes vías en funcionamiento, ideales por motivos logísticos, pero también por ser lugares de encuentro de culturas y de intercambios comerciales.

Las principales ciudades de la Ruta de Seda fueron: 

XI’AN (China). El inicio de la ruta de la seda, y una de las principales capitales del Imperio Chino.

LANZHOU (China). Desde Xi’an partía la ruta de la seda hacia el oeste a través de Lanzhou y el corredor de Gansu, siguiendo el trazado occidental de la Gran Muralla. Así se evitaban las tierras altas del Tíbet.

DUNHUANG (China). Situada junto al temible desierto de Taklamakán, es la puerta de entrada a Asia Central desde China.

KASHGAR (China). Era una de las ciudades oasis a lo largo de la ruta de la seda, un lugar de descanso y de comercio. Aquí convergían las distintas rutas que cruzaban el desierto de Taklamakán.

SAMARKANDA (Uzbekistán). Se convirtió entre los siglos VI y XIII en la urbe más esplendorosa de Asia Central, gracias a su localización en una encrucijada de culturas como la persa y la islámica, que dejó un impresionante legado todavía en pie. Posee numerosos monumentos Patrimonio de la Unesco.

BUKHARA (Uzbekistán). Esta ciudad se convirtió en un referente cultural del islam, del que quedan numerosos monumentos que también figuran en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

BAM (Irán). Fue una importante ciudad que se desarrolló al calor de la ruta de la seda. En 2003 sufrió un terrible terremoto que la asoló, aunque hoy día ya está en su mayor parte reconstruida.

ESTAMBUL (Turquía). La actual Estambul constituyó el enlace cultural y económico entre Oriente y Occidente. La caída de la ciudad en manos turcas en 1453 y el descubrimiento de la nueva ruta, a través del cabo de Buena Esperanza, bordeando el sur de África, supusieron el fin de la Ruta de la Seda.

 

Después del almuerzo, comenzamos nuestro recorrido por los alrededores de Bukhara. Visitaremos el Sepulcro de Bahouddin Naqshbandi, santo patrón de la ciudad cuya tumba es uno de los principales lugares de peregrinación del país, visitado por fieles de todo el mundo musulmán. Bahouddin Naqshbandi (1318-1389) fue el fundador de la orden sufí que lleva su nombre, la más extendida por Asia Central. Su filosofía de vida era muy simple: "el corazón con Dios y las manos en el trabajo". El símbolo de la orden está representado por un corazón con la palabra "Alá", dentro.

Bahouddin Naqshbandi fue el mentor espiritual del Gran Tamerlán, aunque en el tema de la piedad se conoce que no se lo debió explicar muy bien. El sufí realizó el Hajj (la peregrinación que realizan los fieles musulmanes a La Meca) 32 veces, y hoy su mausoleo es reconocido como La Meca de Asia Central. Se cree que si caminas desde Bukhara tres veces a pie hasta el Mausoleo Naqshbandi, esto sería equivalente a un Hajj. El ritual de peregrinación imita al de La Meca alrededor de la Kaaba. Los peregrinos deben rodear la tumba del santo varias veces y luego besar el estandarte sagrado que indica la tumba. Entonces el peregrino pone su cabeza sobre una piedra oscura –la piedra del deseo, traída desde La Meca– que hay incrustada en uno de los lados de la tumba. En 1544 Abdulaziz Khan ordenó construir una cripta para su tumba y los edificios circundantes. El complejo memorial fue construido durante casi cuatro siglos.

Residencia de verano del Emir de Bukhara, Sitorai-Mokhi-Hossa, nos servirá para ver cómo vivió Alim Khan, el último gobernante musulmán de Bukhara. Este palacio de verano, construido entre 1912 y 1918, combina arquitectura rusa con diseño centroasiático en un estallido kitsch. Alim Khan había sido educado en San Petersburgo, lo que incidió en su estilo de vida, encargando un palacio que estaba destinado a situarse en la vanguardia de la modernidad, combinando la arquitectura rusa con el estilo decorativo de Asia Central, con un sorprendente resultado que le da un aire kitsch. Dedicado a su joven esposa Sitory-Bon que murió prematuramente, por ello el palacio lleva el poético nombre de "Sitorai Mokhi-Khosa", que se traduce como "Palacio de la Estrella, que se parece a la Luna".

El complejo se compone de tres edificios: los apartamentos y las salas de recepción de Alim Khan, el palacio octogonal y el harén. De entre los salones del emir destaca la sala del trono o “sala blanca”, una obra de arte única, con paredes decoradas con una técnica conocida como “gantch”, creada por el arquitecto del palacio, que consiste en un tallado con fondo de espejos y cuyo patrón nunca se repite. En la entrada, un alto tocador está decorado con nichos de estalactitas en los que hay pintados inusuales y soberbios ramos de flores multicolores. La sala de banquetes es la más original y suntuosa: tenía cuatro paredes, una para cada estación, que podían ser cambiadas gracias a un mecanismo, aunque actualmente solo hay una de las paredes. Un generador ruso de 50 vatios suministró la primera electricidad del emirato. Frente al harén hay un estanque donde las mujeres retozaban bajo un pabellón de madera desde el cual, según se dice, el emir lanzaba una manzana a la compañera elegida de cama.

Durante el tiempo que duró la construcción, el arquitecto se negó a permitir al khan la entrada al lugar. Cuando Amir Khan pudo finalmente admirar el resultado, quedó cautivado y, volviendo a los buenos y antiguos hábitos ancestrales, decidió matar al arquitecto para que no pudiera compartir su arte con otros. Por suerte, Chirin Murador, el arquitecto de la sala blanca, fue advertido a tiempo y logró escapar.

Cena en restaurante local. Alojamiento en ZARGARON PLAZA HOTEL.

(*) En el caso de que Uzbekistan Railways cancelara el tren, el trayecto se realizaría por carretera en autobús.

DÍA 6 – BUKHARA

Desayuno buffet en el hotel. Hoy visitaremos una de las más admirables ciudades del orbe conocido. Con más de 250.000 habitantes, representa el mejor ejemplo de ciudad medieval existente en Asia Central. Visitaremos el CENTRO HISTÓRICO DE BUKHARA (DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1993) con edificios de cientos de años de historia, y un casco viejo vivo y cohesionado que apenas ha cambiado en siglos. La ciudad conserva el encanto de antaño, con el mismo color terroso que el desierto que la rodea, los bazares cubiertos de cúpulas (en los que hoy ya no se venden especias ni sedas de China sino souvenirs para turistas), las mezquitas con altivas fachadas de azulejos enfrentadas siempre a una madrasa y el intrincado dédalo de callejuelas del centro histórico de otro tiempo, que recorreremos en nuestra estancia.

Dispondremos de todo el día para visitar el centro antiguo de Bukhara, y lo iniciamos visitando el Mausoleo de Ismail Samani, considerado como “la perla de Oriente”, es el mejor testigo de la edad de oro de la ciudad. Construido a principios del siglo X en honor del fundador de la dinastía samánida, esta tumba dinástica es el monumento más antiguo de Bukhara y el segundo mausoleo más antiguo del mundo musulmán. Está concebido como una representación simbólica del universo: un cubo de poco menos de once metros de ancho con cuatro fachadas idénticas rematadas con una cúpula semiesférica, que representa el equilibrio de la tierra y la cúpula redonda, el universo. Cuenta con un elaborado enladrillado de terracota que cambia de aspecto durante el día a medida que varía la luz. Sus muros, de casi 2 m de grosor, así como el inusual material utilizado en su construcción (ladrillos cocidos cementados con yema de huevo y leche de camella), han ayudado a que se conserve durante 11 siglos casi sin restaurarlo.

A continuación, hallaremos el Mausoleo Chashma Ayub, tumba del siglo XII (y manantial) que significa “fuente de trabajo”. Posee un tejado karajánida con aspecto de carpa y cuatro sala principales en las que se encuentra la fuente de agua bendita y las salas de peregrinación. Según cuenta la leyenda, el profeta bíblico Job (Ayub) golpeó la tierra con su bastón creando un manantial de agua que le sanaron todas las heridas que tenía, y evitó la sequía que asolaba la ciudad.

Muy cerca, la preciosa Mezquita Bolo-Hauz, de 1712 y aún en activo, era el lugar de oración oficial de los emires, y donde se coronaban. Las impresionantes columnas de madera, talladas y policromadas del iwan elevado son de las más bellas de Asia Central. El minarete, de 1917, se ha ido inclinando como una pequeña torre de Pisa.

Enfrente y rodeada de poderosas murallas almenadas, se encuentra la Fortaleza Ark, la estructura más antigua de Bukhara, habitada desde el siglo V hasta 1920, cuando fue bombardeada por el Ejército Rojo. Durante siglos fue la residencia de los emires de Bukhara. Muchas veces destruida y reconstruida, lo que hoy visitamos se remonta a los kanatos uzbekos de los siglos XVIII a principios de XX, momento en el que Ark era una ciudad dentro de la ciudad, habitada por más de 3.000 personas. El complejo incluía, entre otros, jardines, edificios administrativos, establos, armería, prisiones, mezquitas, mausoleos, la residencia del emir, sus esposas y los esclavos vinculados al servicio. Por desgracia, solo el 20% de estos edificios se conservan hoy día.

El conjunto ocupa una superficie de aproximadamente 4,2 hectáreas, y según la leyenda, la fortaleza se construyó sobre siete pilares  situados en el mismo orden en el que están situadas las estrellas en la constelación de la Osa Mayor. La plaza medieval de Registán, era el lugar escogido para las ejecuciones; encontraremos la Mezquita Juma del s. XVII, con bonitos capiteles de estalactitas talladas; junto a ella se emplazan los antiguos aposentos del kushbegi (primer ministro) del Emirato, donde se recibía a los embajadores extranjeros, y hoy convertido en Museo Arqueológico. El siguiente patio es el de la Coronación y Recepción de la Corte, el más antiguo del complejo y cuyo tejado se hundió durante los bombardeos de 1920.

Almuerzo en restaurante local, con una clase especial de preparación de “Plov”, el plato típico de Uzbekistán. Después tendremos ocasión de comprobar si es tan sabroso como dicen.

“PLOV” una exquisitez de Asia Central (artículo)
Pocas cosas excitan tanto el paladar uzbeko como el plov, el delicioso plato conocido desde el siglo X, que se compone habitualmente de arroz, verdura y carne que flota entre grasa de cordero y aceite. Cada provincia lo prepara a su manera (se cuentan más de sesenta recetas de este honorable guiso), que cada lugareño, obviamente, considera la mejor de Uzbekistán y, por supuesto, del mundo. A veces en lugar de cordero puede llevar carne de vaca, pollo, o faisán, y no siempre se le agrega arroz, en algunas recetas se usa alforfón, trigo, habas o fideos. La técnica clásica de preparación tiene 2 etapas: cocción correcta del aceite, preparación de ‘zirvak’ (base líquida del plov), colocación del arroz y su cocción final al vapor.

Que el plov es afrodisíaco es una evidencia: los uzbekos bromean diciendo que “preliminares” en uzbeko se dice “plov”. Los mejores cortes de carne van al plov del jueves: y no es casualidad … es el día en el que se conciben más bebés uzbekos. Dicen que beberse la grasa del fondo del kazan (el caldero donde se cocina el plov), vigoriza la libido masculina. Habrá que comprobarlo.

 

El conjunto monumental Poy Kalyan es uno de los más importantes de la ciudad. El Minarete Kalyan, un delicado fuste de mampostería levantado en 1127 por Aslan Khan, de 47 m de altura y cimientos de 10 m de profundidad, que incluyen juncos como recurso primitivo para resistir terremotos, que lo han mantenido erecto durante casi nueve siglos. Tan bello y perfecto que el mismo Gengis Khan ordenó que se respetara cuando destruyó la ciudad. Aún hoy es el icono de Bukhara. Se trata de una obra maestra de la arquitectura. Sus 14 bandas ornamentales, todas ellas diferentes, incluyen el primer uso de los azulejos esmaltados en azul que predominarían en Asia Central durante la época timúrida. Kalon hacía las funciones de alminar, pero también de faro para guiar con el fuego que se encendía en su cúpula, a las caravanas del desierto cuando les sorprendía la noche o una tormenta de arena.

El minarete tiene una historia negra, ya que durante el siglo XVII los condenados a muerte y otras personas impuras eran arrojados al vacío desde lo alto.

Junto al minarete, en el lugar de una mezquita más antigua destruida por Gengis Khan, encontraremos la Mezquita Poi Kalyan que data del s. XVI, con un aforo para 10.000 personas. El patio presenta una espectacular decoración en azulejos. En la época soviética sirvió de almacén, pero desde 1991 vuelve a estar consagrada al público.

Frente a la mezquita hallamos la bonita Madrasa Miri Arab (vista exterior), destacando por sus cúpulas azuladas. Mir-i-Arab fue un jeque del siglo XVI de Yemen que ejerció gran influencia sobre el dirigente shaybánida de la época. Para financiar su construcción el khan vendió a tres mil prisioneros persas, musulmanes chiitas que eran considerados infieles, y que por tanto podían ser vendidos como esclavos. En la época soviética esta madrasa era la única que podía impartir educación religiosa en Asia Central.

Desde época shaybánida, la zona al oeste y al norte de Lyabi-Hauz era un extenso laberinto de callejones llenos de mercadillos, galerías y pequeños bazares cuyos tejados tenían múltiples cúpulas, diseñadas para que circulara el aire y refrescar el ambiente. Si las mezquitas y madrasas son el corazón de Bukhara, sus bazares son su sistema nervioso. De hecho, fue gracias al comercio y los impuestos que de él se derivaron, que la ciudad pudo disfrutar de su auge. Situados en cruces de calles, su diseño es siempre muy funcional, con entradas altas y ojivales que permitían la fácil circulación de comerciantes y camellos con sus mercancías. Las galerías cubiertas, en las que se instaban los puestos, se cruzan en un vestíbulo central rematado por una alta cúpula. En el pasado había en la ciudad doce bazares, cada uno dedicado a una especialidad.

Actualmente solo quedan tres bazares con cúpulas, que fueron renovados en la época soviética. Los iremos viendo a lo largo de nuestro recorrido, intercalados con madrasas y mezquitas. La primera será la Cúpula Toki Zargaron, el bazar de los joyeros, acompañado de la madrasa más antigua de Asia Central, la Madrasa Ulugbek de 1417, una de las tres escuelas coránicas construidas por el Sultán Astrónomo, cuyos azulejos no han sido restaurados totalmente.

Enfrente, la Madrasa Abdul Aziz Jan del siglo XVI con una preciosa sala de oraciones y con un museo de tallas de madera. Las habitaciones de los estudiantes están ocupadas por tiendas de souvenirs. Contemplaremos las cúpulas del bazar Toki Sarrafon, el bazar de los cambistas, construido en 1538, albergaba a los cambistas de dinero judíos, que eran las únicas personas a las que se les permitía hacer este trabajo, ya que los uzbekos lo consideraban portador de desgracias.

El Toki Telpak Furushon, bazar de los sombreros donde además se vendían libros, aunque ahora alberga a los vendedores de alfombras. En medio de ambos bazares se levanta la Mezquita Maghoki Attar, la más antigua de Asia Central, del siglo IX; durante unas excavaciones en el siglo XX bajo sus cimientos se encontraron trazas de un templo del siglo V dedicado a Zoroastro, destruido por los árabes, y de un santuario budista de mayor antigüedad; este lugar de radical santidad, también fue utilizado temporalmente por los judíos de Bukhara como sinagoga hasta el siglo XVI.

LOS JUDÍOS DE BUKHARA (artículo)
En Bukhara vivió una próspera comunidad judía desde el siglo XII. Desarrollaron su propia cultura y su propia lengua, el bujori, dialecto de origen persa, aunque escrito en alfabeto hebreo. Los judíos de la ciudad todavía lo hablan, igual que los 10.000 originarios de Bukhara que hoy viven en otros lugares, principalmente en Israel y Nueva York.

La primera sinagoga fue construida en 1620. Antes, oficiaban sus ceremonias en mezquitas. Los judíos se especializaron en el tañido de telas y en actividades de naturaleza financiera, con lo que fueron pieza clave en el desarrollo de la ciudad, a pesar de la discriminación institucionalizada y de encontrarse muy alejados del resto de judíos de Oriente. Estaban obligados a vivir en un área específica, no se les permitía montar y no podían usar seda. Algunos se convirtieron al islam, pero al igual que los marranos durante la Inquisición española, seguían practicando el judaísmo en secreto. Se les llamaba chalas. En 1793, un rabino serfardí, Joseph Maimon, llegó a Bukhara y descubrió un culto local mezclado con influencias persas y del zoroastrismo. Decidió cambiar todo aquello y convirtió a los judíos de Bukhara a la liturgia sefadí que se practica hoy en día.

La victoria de los bolcheviques fue devastadora para la comunidad. Las trece sinagogas de Bukhara fueron cerradas, los comerciantes ricos fueron enviados al campo y se prohibieron las prácticas religiosas. Cansados de todas estas persecuciones, tras el colapso de la Unión Soviética, los judíos de Bukhara, que representaban el 7% de la población de la ciudad, emigraron en masa a Israel y Estados Unidos, y hoy solo quedan algo más de 300 personas, de los cuales solo unos pocos leen hebreo. Estas pocas familias que se han quedado se ocupan de las dos sinagogas que se han reabierto, la escuela y el cementerio.

 

Llegada a la Plaza Lyabi-Hauz, construida alrededor de un estanque central en 1620, representa el corazón del centro antiguo de Bukhara. Hace un siglo la ciudad estaba bañada por una red de canales y 200 piscinas de piedra donde la gente se reunía para hablar, beber y lavarse. Esa agua no se renovaba a menudo, lo que provocó gran cantidad de enfermedades. Los bolcheviques modernizaron el sistema y drenaron la mayoría de las piscinas. Una de las que se conservaron es la de Lyabi-Hauz. La plaza acoge otro de sus complejos monumentales más destacados formado por tres madrasas.

La Madrasa Nadir Divanbegi, fue concebida como caravasar, pero se cuenta que durante la inauguración en 1622 el khan cometió un error, felicitó al arquitecto por su celo religioso en la construcción de tan hermosa madrasa; como el khan era considerado infalible, no hubo otra opción que cambiar de función al edificio. Su fachada brinda una espectacular ornamentación de formas geométricas donde destaca la representación de dos simurg, pájaros fantásticos de plumaje azul y verde que sostienen sendos ciervos entre sus garras, y a ambos lados de un sol con rostro humano, algo inusual en la decoración islámica.

Delante se sitúa la estatua de Nasreddin Khodja, místico sabio con fama de Robin Hood y fuente de muchas historias y parábolas que se cuentan a los niños. Aparece encaramado en su burro y con una moneda entre sus dedos, que tiene su propia historia, y que seguro que nuestro guía nos contará.

En la cara oeste de la plaza, la Madrasa Nadir Divanvegi Khanaka, con un encantador claustro sufí que se utilizaba para ceremonias religiosas, debates y enseñanza.

Y la tercera es la Madrasa Kukeldash, construida en 1569 por el emir Abdullah II, en su momento fue la escuela coránica más grande de Asia Central con unas dimensiones de 80 x 60 m y 160 celdas situadas en dos niveles.

Finalmente, visitamos el Char Minar, pequeño monumento que marcaba la entrada a una madrasa hoy desaparecida, construida en 1807 por iniciativa del turcomano Califa Niyazkul Bey, un rico comerciante que según la leyenda, después de visitar el Taj Mahal en la India quiso crear algo parecido a aquel impresionante edificio. Consiste en cuatro torres-minaretes que simbolizan las dinastías de Samánidas, Shaybánidas, Karakhanidas y Manguitas. Cada minarete tiene su forma y decoración única. Algunos creen que el diseño de las torres refleja la percepción religiosa y filosófica de las cuatro religiones del mundo. Algunos elementos se parecen a las ruedas de rezo budistas y a la cruz cristiana. La cúpula grande, que simboliza el cielo y el Dios único, une los minaretes.

Cena en restaurante local, amenizado con un concierto de música clásica.

Alojamiento en ZARGARON PLAZA HOTEL.

DÍA 7 – BUKHARA – Shakhrisabz – SAMARKANDA

Desayuno buffet en el hotel. A primera hora partimos hacia Shakhrisabz. A través de una carretera (no muy buena) que cruza pequeñas aldeas dedicadas a la agricultura y rodeadas por grandes extensiones de campos de algodón, llegaremos a la ciudad en la que nació el Gran Tamerlán, en lo que será una parada ideal antes de llegar a la deseada Samarkanda.

Antigua capital del estado de Sogdiana, SHAKHRISABZ (llamada anteriormente Kesh), fue un famoso centro de cultura comercio y artesanía. En el año 329 a.C. fue conquistada por Alejandro Magno surgiendo en la zona la cultura helenística con el consiguiente culto de los dioses griegos. Durante los casi mil años posteriores la ciudad estuvo bajo el dominio de varias dinastías, hasta que Tamerlán se hizo con el poder y le dio su nombre actual, que significa “ciudad verde”.

Actualmente Shakhrisabz posee alrededor de 100.000 habitantes, y su economía está basada sobre todo en el cultivo y procesamiento del algodón, la fabricación de maquinaria agrícola y la artesanía. También es famosa por su peculiar tejido de alfombras.

Después de haber hecho de Samarkanda la capital de su imperio, Tamerlán quiso rendir homenaje a su familia tratando de darle a la ciudad que le vio nacer, algo de de prestigio. Para ello, llevó a Shakhrisabz (al igual que hizo en Samarkanda) los mejores artesanos, enriqueciendo la ciudad con las más bellas mezquitas, madrasas, caravasares y jardines. Pero la gloria de la ciudad llegó a su fin en el siglo XVI, cuando el emir de Bukhara, celoso del brillo de esta ciudad, la fue convirtiendo en ruina, demoliendo algunos de sus más bellos edificios.

Visita del Centro histórico de SHAKHRISABZ (Declarado Patrimonio de la Humanidad pro la UNESCO EN 2016), la mayoría de los edificios importantes fueron construidos en la época de Tamerlán y continuaron hasta mediados del siglo XV, ya bajo el reinado de Ulugh Beg.

Comenzaremos por lo que queda del Palacio Ak-Sarai, una majestuosa residencia de verano, hoy en ruinas, que fue, sin duda, uno de los más grandiosos monumentos de la época de los timúridas. Rui González de Clavijo a principios del siglo XV quedó impactado por la grandeza y lujo de esta construcción, y así lo indicó en sus informes para el rey castellano Enrique III. La construcción se realizó bajo la dirección del mismo Amir Timur, y en él tomaron parte casi 50.000 personas, en su mayoría prisioneros.

Su nombre significa “Palacio Blanco”, pero en el sentido de “noble” ya que las paredes no eran blancas, sino que estaban cubiertas por mayólica azul. Construido entre 1380 y 1404, se finalizó solo unos meses antes de la muerte del conquistador. El conjunto, el más grande de toda Asia Central, constaba de edificios para huéspedes y viajeros eminentes, grandes jardines de varios niveles, con piscinas y fuentes. Las puertas estaban decoradas con tallas arabescas en azul dorado.

El conjunto estaba rodeado de murallas con torres defensivas y atalayas, de forma que el palacio servía también como fortaleza. Las dimensiones del palacio eran absolutamente disparatadas, solo el portal principal tenía la anchura de un campo de fútbol. Desgraciadamente, en la actualidad queda muy poco de él, salvo fragmentos del gigantesco pishtak (portal de entrada), de 38 m de altura, cubierto con bellos mosaicos. Una estatua de Tamerlán se alza en lo que fue el centro del palacio y permite imaginar la enorme escala del edificio original.

Continuamos con el complejo Dor-us Saodat, una construcción de Tamerlán para su hijo predilecto Jahangir, al que veía como sucesor, que murió en 1375 a los 22 años. Tamerlán intentó que el lujo y esplendor reflejaran todo el amor que sintió por su hijo. El complejo, cuyo nombre significa “la morada de los poderosos”, fue destruido en gran parte por el emir de Bukhara, pero los mulás lograron salvar el mausoleo de Jahangir, donde también descansan los restos de otro hijo, Umar  Sheikh.

Detrás del conjunto se encuentra la cripta subterránea de Timur que era el lugar destinado a  guardar sus restos, pero quedó inacabada, y finalmente fue enterrado en Samarkanda. Se trata de una sala subterránea sin decorar salvo por las citas coránicas de los arcos. Las paredes, suelo y techo abovedado forman una pequeña cúpula y están hechos de mármol. Está ocupada por un ataúd de piedra con inscripciones biográficas sobre Tamerlán.

Junto al mausoleo se encuentra la mezquita Khazarati Imon, que posee un llamativo pórtico de enormes pilares de madera.

El complejo Dor-ut Tillovat o “casa de la meditación y de la contemplación”, fue construida en 1373 para su padre Amir Taraghay y para Shamseddin Kulyal un famoso religioso sufí, maestro espiritual de su padre. Ambos mausoleos se encuentran coronados por cúpulas casi idénticas. A la derecha se alza la ornamentada Gumbazi-Seyidan (cúpula de los Sayyids), terminada en la época de Ulugh Beg, en 1438, como mausoleo para sus descendientes. Se encuentra rematado por un tambor  cilíndrico decorado con inscripciones cúficas (el tipo de caligrafía árabe más antiguo) sobre el que descansa una cúpula azul. El interior se encuentra bellamente decorado con frescos geométricos, epigráficos y florales.

Finalmente visita de la muy restaurada Mezquita Kok-Gumbaz, (“cúpula azul”) construida en 1434 durante el mandato de Ulugh Beg, en honor de su padre, Shah Rukh (hijo de Tamerlán). La acústica es impecable. Las paredes y la cúpula interior se encuentran recubiertas totalmente de motivos geométricos policromados. En el portal exterior podemos distinguir claramente los ladrillos viejos de los nuevos. La mezquita se construyó de tal forma que su eje principal coincide con el eje del mausoleo de Shamsiddin Kulyal. Para lograr esto, los maestros tuvieron que infringir la ley islámica modificando la dirección del mihrab, que no coincide con la de la Meca. Así pudieron lograr una simetría perfecta entre los edificios, que le dio a todo el complejo un estilo muy equilibrado y preciso.

Almuerzo en restaurante local.

Después del almuerzo nos ponemos nuevamente en marcha hacia la que será la última parada de nuestro periplo: la mítica SAMARKANDA. Durante el trayecto de dos horas y media, atravesaremos el valle de Zerafshan y contemplaremos sus múltiples plantaciones de algodón, el principal sustento de la economía del país. Pocos lugares del mundo tienen el mismo poder evocador desde la sola pronunciación de su nombre. Sin embargo, a diferencia de otras muchas ciudades asiáticas, la uzbeca todavía hoy justifica y propicia cuantas ensoñaciones se liguen al auténtico exotismo de Oriente. Su historia milenaria es fruto del continuo tráfico de personas e ideas que, procedentes de los más remotos confines, allí confluyeron acrisolándose, con el resultado de un riquísimo emporio comercial engalanado con una opulencia propia de “Las mil y una noches”

Cena en restaurante local.

Antes de dirigirnos al hotel realizaremos una parada en la Plaza de Registán, para contemplar de noche una de las plazas más bellas del mundo. Flanqueada por tres colosales madrasas que siguen los cánones faraónicos del imperio timúrida, el lugar tiene un magnetismo especial, y nos hará disfrutar de una imagen que se nos quedará grabada para siempre.
Alojamiento en ALEXANDER HOTEL.

 

Experiencias únicas durante nuestro viaje a UZBEKISTÁN con VAGAMUNDOS:

“Khiva es la que embruja y Bukhara, la que fascina, Samarkanda es la que asombra”.

- Tamerlán convirtió SAMARKANDA en la capital de su reino, y en una de las ciudades más bellas de Asia. Podemos empezar con el solemne Mausoleo Guri Emir, que alberga la tumba de Tamerlán además de otros familiares del conquistador. La enorme Mezquita Bibi-Khanym, sobre la que se cuentan infinitas leyendas; el Complejo Shakhi-Zinda, una espectacular avenida de mausoleos, que contiene una serie de tumbas de familiares de la época de Timur y su nieto Ulugh Beg, con algunas de las decoraciones en azulejos más bellas del mundo musulmán. Y cómo no, la espectacular Plaza Registán, uno de los conjuntos arquitectónicos más grandiosos del mundo islámico que hay que contemplar tanto de día como iluminada por la noche.

- Para nuestro gusto BUKHARA es la ciudad más interesante de toda Asia Central y es que los más grandes eruditos del mundo musulmán estudiaron y enseñaron en las 250 madrasas de la ciudad. Hay tantos sitios para visitar que no sabemos por dónde empezar: en su centro histórico encontramos el Mausoleo de Ismail Samani, una auténtica joya; la Fortaleza Ark, residencia de los emires de Bukhara. El magnífico minarete Kalyan, icono de la ciudad, o el Char Minar, con sus cuatro torres-minaretes que simbolizan cuatro dinastías que han gobernado Bukhara. A pesar de todo, el mayor placer se obtiene paseando por la red de pequeños bazares, baños y lonjas que la rodean; dejarnos llevar por sus laberínticos callejones, con sinagogas ocultas, santuarios sufíes y madrasas olvidadas.

- Disfrutar de un momento de tranquilidad en la Plaza Lyabi-Hauz, en el corazón del centro antiguo de Bukhara tomándonos junto al estanque, un té verde, y saborear a medio día, esa exquisitez de Asia Central como es el “Plov”, preparado como sólo los uzbekos saben hacerlo.

- Pero como decimos BUKHARA da para mucho, y el segundo día, en las afueras, encontramos el Sepulcro de Bahouddin Naqshbandi, uno de los principales lugares de peregrinación del país; el Palacio Sitorai-Mokhi-Hossa, suntuosa residencia de verano de Alim Khan, el último gobernante musulmán de Bukhara; o la Necropolis Chor Bakr, un singular y tranquilo recinto funerario, donde se halla la doble tumba de los jeques Abu Bakr Fazl y Abu Bakr Sayid, descendientes de Mahoma.

- Sentir que una es transportado en el tiempo en la ciudad de KHIVA, que surge como un bello espejismo en medio del desierto, con sus minaretes y cúpulas en tonos azules y turquesas que refulgen bajo el sol. Se trata de la ciudad medieval mejor conservada de Asia Central, rodeada por una bella muralla de adobe. Su centro histórico, el ITCHAN-KALA, un entramado laberíntico con multitud de madrasas, mezquitas y mausoleos nos deparará una sorpresa en cada esquina, con el hermoso y colorido Minarete Kalta Minor, auténtico emblema de la ciudad.

- Durante el trayecto Bukhara-Samarkanda, desviarnos hasta SHAKHRISABZ, pequeña localidad lugar de nacimiento de Tamerlán, frente a las colinas de la provincia de Kashkadarya donde descubrir las ruinas que jalonan sus callejones, como el Palacio Ak-Saray del que apenas quedan algunos muros del de 40 metros de altura, la enorme cúpula azul de la mezquita Kok-Gumbaz, los conjuntos monumentales Dorus Saodat y Dorut-Tillyavat.

- En TASHKENT, la capital, la historia de la ciudad se mezcla con lo actual. Pasear por el casco antiguo con el laberinto de callejones estrechos repletos de casas bajas de adobe, hasta llegar al Complejo arquitectónico Hasti Imam, el centro religioso oficial de la república, con la colosal Mezquita del Viernes Hazroti Imon. O ya en la parte moderna, la Plaza de la Independencia, con sus bonitas fuentes. El metro, también merece una visita. Las estaciones combinan el estilo realista soviético con diseños inspirados en el pasado islámico de estas tierras. También hay que destacar sus mercados orientales, con la abundancia de frutas y hortalizas, o el olor del pan recién hechos.

- Aunque VAGAMUNDOS no deja mucho tiempo libre, siempre hay un pequeño hueco, para realizar alguna compra, sobre todo en un país como este, que posee una destacada artesanía. En Samarkanda, podemos adquirir alfombras; en Bukhara, vestidos con bordados, alfarería de Gijduvan, joyas de oro y plata y cincelados.; en Khiva: gorras de lana, sombreros y bufandas, y en Tashkent, miniaturas y souvenirs hechos en madera. Hay que tener en cuenta más del 90% de las piezas que se ven en las tiendas de recuerdos de todo el país están fabricadas en Uzbekistán, y la gran mayoría son artesanales.

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