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Viaje a Egipto IV. Cuarta entrega, días 8, 9 y 10: Crucero por el lago Nasser, Asuán y El Cairo | Los viajes de Vagamundos día a día

Publicado el 10/10/2021 en

Nuestro viaje por este espectacular país sigue avanzando. Comenzaremos nuestro crucero por el lago  Nasser, que nos permitirá conocer algunos de los templos que tuvieron que ser trasladados para no quedar inundados por la construcción de la presa de Asuán. Templos tan importantes como el  de Wadi El Sebua, el de Kalabsha o el Quiosco de Kertassi.

Posteriormente llegada a Asuán para tomar el vuelo de vuelta que nos llevará a El Cairo.

 

Día 8: CRUCERO POR EL LAGO NASSER

Merece la pena levantarse muy temprano para ver la fachada del templo iluminada por los primeros rayos de sol, en una imagen realmente bella. En pocos lugares del planeta pueden admirarse contrastes tan bellos como en el lago Nasser. Debido a la ausencia de contaminación, las aguas del lago son las más limpias de Egipto. Un crucero por el Lago Nasser nos ofrece una experiencia muy distinta al crucero anterior por el Nilo. En este caso, tendremos una visión más cercana a cómo debieron ser estos lugares en el pasado.

Tal vez sus monumentos no sean tan grandes ni espectaculares como los del Nilo, pero la atmósfera y el silencio que se respira en ellos, en medio del desierto y sin un alma alrededor, generan una sensación muy parecida a la que debieron sentir sus descubridores al contemplarlos por primera vez. Y es que lejos del bullicio del Nilo, la vida en el Lago Nasser sigue otro ritmo. Además, cuando el barco detiene el motor, el silencio lo inunda dato, y tendremos la oportunidad de contemplar unos atardeceres increíbles. 

Desayuno buffet a bordo.

La conmoción que se suscitó en muchas partes, cuando se tuvo la certeza de que la construcción de la Gran Presa de Asuán anegaría una amplia franja del valle del Nilo en la Baja Nubia, se concretó el 8 de marzo de 1960 en el  llamamiento lanzado por la UNESCO para la salvación de sus monumentos.

Aunque no todos se pudieron salvar de las aguas del lago, se determinó que se incluyeran los catorce monumentos más relevantes en la operación de salvamento, pero ninguno pudo ser conservado en su lugar; reagrupados en cuatro zonas, fueron fielmente reconstruidos en un ambiente natural lo más parecido posible al original. En nuestro periplo por el lago podremos visitar algunos de ellos. 

 

LOS JEROGLÍFICOS (artículo)

Existen tres tipos de jeroglíficos.

Los fonogramas, representan un sónico silábico; por ejemplo hijo se pronuncia sa y se representa mediante un pato.

Los ideogramas, representan el objeto o la acción: el sol sobre el horizonte indica una aparición.

Los determinativos indican, confirman o modifican el significado de una palabra a la que acompañan: por ejemplo, tres barras indican plural.

Muchos símbolos pueden ser, según el contexto, ideogramas, fonogramas o determinativos.

El símbolo de la cesta, neb, puede ser fonograma y significar señor o, simplemente representar una cesta. Los símbolos de animal o persona siempre miran hacia el comienzo del texto e indican, por tanto, la dirección de la lectura. 

 

Navegamos hacia la Fortaleza de Qasr Ibrim, cuyas ruinas se encuentran en su emplazamiento original, aunque cuando fue construida el lugar era una meseta que dominaba el valle y ahora se encuentra al borde del agua. Se cree que en este lugar se alzó una fortaleza desde el año 1000 a.C. en la que vivía el vierrey de Kush, nombrado por los faraones del Imperio Nuevo.

En época romana, al mando de Cayo Petronio, siete templos se alzaban en el interior de las murallas, entre ellos un templo dedicado a Isis y otro del s. VII a.C., construido por el rey nubio Taharaqo. Qasr Ibrim, uno de los últimos bastiones del paganismo, se sometió finalmente a la fe cristiana y aquí se construyó una catedral en el s. X.

Resistió al Islam hasta el s. XVI, cuando fue conquistado por bosnios bajo la órdenes del sultán otomano, y la catedral se transformó en mezquita. Todavía en fase de excavación, solo la podremos contemplar desde la cubierta de nuestro barco, donde nuestro guía nos dará la explicación correspondiente.

Ponemos rumbo a Emda, donde se encuentra el pequeño conjunto monumental formado por los templos de Amada, El Derr y la tumba de Pennut, donde fueron trasladados desde su antiguo emplazamiento en Amada. 

Almuerzo a bordo de nuestra motonave.

Dedicado a Amón-RA y a Ra-Harajty, el Templo de Amada fue construido a lo largo de la XVIII dinastía, por Tutmosis III y Amenofis II y tiene añadidos de Tutmosis IV. Situado a 3 km de su emplazamiento original, se trata del templo nubio más antiguo (y uno de los más bonitos) que se conoce. Cuenta con relieves magníficamente conservados, entre ellos, los de la pared trasera del santuario, que retratan a Amenofis II matando a sus prisioneros de guerra. Las imágenes de Amón fueron martilleadas por Amenofis IV (el rey hereje), y restauradas después por Seti I.

En el período cristiano, el templo se utilizó como iglesia, siendo sus relieves cubiertos de estuco y pinturas, gracias a lo cual se han conservado hasta la actualidad. El templo está precedido por un pórtico que se encuentra flanqueado por dos torres de ladrillo. En la de la derecha aparece Tutmosis III y en la otra, a la izquierda, Amenofis II delante de Ra-Harajte.

Sobre las paredes, Tutmosis III y Amenofis II están representados en varias escenas adorando y haciendo ofrendas a los dioses. En la pared del pórtico central hay una estela de gran importancia histórica: data del tercer año del reinado de Amenofis II, y en la parte de arriba está el barco solar sagrado, seguido de Ra-Harajte y Amón-Ra, a quien el rey ofrece vino. En la parte de abajo aparece un texto de 20 líneas que describe la terminación del santuario y narra la historia de la campaña del rey en Siria.

Como curiosidad diremos que el traslado de este templo se llevó a cabo entre diciembre de 1964 y febrero de 1975, y la operación fue diferente a las anteriores, ya que se levantó el templo en una pieza. Se rodeó luego con un armazón de acero y cemento, haciendo que se deslizara sobre un triple raíl y trasladado unos 2.600 m de su emplazamiento original. De esta forma se evitó estropear las pinturas que decoraban sus paredes interiores. El pronaos fue la única parte que se desmontó y construyó pieza a pieza. 

A poca distancia, en el desierto, se encuentra el Templo de Derr, construido por Ramsés II. Excavado en una colina, fue desmantelado en 1964 y montado de nuevo en su emplazamiento actual. El templo, de 33 m de largo, está dedicado a Amón-Ra, y fue utilizado por los coptos como iglesia. Aunque muy deteriorado, a la entrada conserva relieves que representan a Ramsés II en las guerras de Nubia y otros lugares; otros, de gran colorido, decoran la segunda sala de columnas, donde puede verse al faraón ofreciendo vino y flores a los dioses. 

Finalmente, caminaremos unos diez minutos hasta llegar a la Tumba de Pennut, virrey de Nubia con Ramsés IV. Esta sencilla tumba sigue el estilo de las excavadas en la roca durante el Imperio Nuevo, con una pequeña capilla decorada con escenas pintadas en relieve. Entre otras escenas representadas, hay una donde aparece el gobernador con algunos miembros de su familia adorando a varios dioses.

Continuamos navegación hasta el hermoso oasis de Wadi El Seboua, donde pasaremos la noche, y podremos contemplar el extraordinario espectáculo que nos proporciona el cielo estrellado.

 

LA PIEDRA DE ROSETTA. (artículo)

A mediados de julio de 1799, un destacamento militar francés, bajo las órdenes del oficial Pierre-François Bouchard, durante unas excavaciones en una antigua fortaleza egipcia, en Rashid (Rosetta), en la costa norte de Egipto, un soldado descubrió la llamada piedra de Rosetta, un bloque de piedra granítica de unos 760 kilos que dos décadas después resultó ser un elemento clave para descifrar los jeroglíficos egipcios.

La cara pulimentada de la piedra, contenía un fragmento de una antigua estela egipcia, escrita en tres tipos de grafías: la parte superior, compuesta por 14 líneas, estaba formada por jeroglíficos egipcios; las 32 líneas de la parte central estaban escritas en demótico (la última fase de la escritura egipcia); y la parte inferior, la formaban 54 líneas en griego, una lengua hablada y escrita en el antiguo Egipto desde época helenística.

Bouchard trasladó el bloque al Instituto de Egipto en El Cairo, donde los estudiosos empezaron a analizarlo, aunque el significado de los jeroglíficos egipcios se había perdido hacía más de 1.000 años. Los estudiosos comprobaron que los tres epígrafes eran en realidad versiones de un mismo texto.

La estela contenía un decreto sacerdotal en honor del faraón Ptolomeo V, datado en el año 196 a.C. En la comunidad científica estaban entusiasmados: por fin se tiene la clave que iba a permitir descifrar los textos del Antiguo Egipto.

El francés Sylvestre de Sacy, fundador del Instituto de Lenguas Orientales en París, consigue aislar los nombres propios en el texto demótico. Sus colegas suecos y británicos creen poder descifrar algunos signos.

Sin embargo, rápidamente todos se rinden a la evidencia: la lengua egipcia es indescifrable.

Serán necesarios más de veinte años cuando en 1822, la genial intuición de Jean-François Champollion (1790-1832) penetró definitivamente en el conocimiento del sistema de escritura egipcio: signos que traducen a la vez conceptos, sonidos y notaciones gramaticales.

Durante la capitulación de los ejércitos franceses en Egipto en 1801, la célebre estela fue requisada por los ingleses como botín de guerra. Desde entonces se encuentra en el British Museum de Londres. 

Cena y noche a bordo de la motonave NUBIAN SEA.

 

Día 9: CRUCERO POR EL LAGO NASSER: Wadi El Seboua – ASUÁN

Desayuno buffet a bordo.

Desembarcamos en Wadi El Sebua o Valle de los Leones para ver otro conjunto monumental. Aquí se trasladaron tres templos: Wadi El Sebua, El Dakka y Maharraga. 

El Templo de Wadi El Sebua todavía conserva restos de su avenida de esfinges; construido por Ramsés II y dedicado al propio faraón deificado, a Amón-Ra y a Ra-Harajty, consta de un patio delante del cual hay un pilono, construido en el exterior de la montaña, un pronaos y un pequeño vestíbulo de acceso a las cámaras dispuestas en cruz.

El pilono, ante el que todavía se encuentra uno de los dos colosos de Ramsés II, está decorado exteriormente con bajorrelieves deteriorados, en los que se reconoce en uno de los lados al rey ejecutando sacrificios de prisioneros para el dios Amón, y en otro, al dios Ra-Harmakhis.

El patio, cuadrado de 20 m. de lado, se halla rodeado de pórticos con seis pilares y colosos reales adosados. En la base de los muros de los pórticos, está representada la procesión de los hijos del rey con sus nombres.

La cámara central, al fondo, conforma el santuario que, como en otros templos, fue transformado en época cristiana en iglesia copta y de aquel tiempo se conserva una imagen de San Pedro. Encima de la parte final del santuario está el barco solar con la cabeza del escarabajo Ra-Harajty. Debajo, se encuentra el nicho con las tres divinidades del templo.

El segundo monumento que visitaremos esta mañana será el Templo de Dakka, consagrado a Thoth, dios de la sabiduría, está orientado al norte (el único en toda Nubia). Entre 1962-68, fue desmantelado y trasladado a su actual emplazamiento. Iniciado en tiempos de Ptolomeo II Filadelfo, por cuenta del rey de Etiopía, Ergamene, en el lugar de un antiguo monumento de la dinastía XII, fue continuado por otros ptolomeos y dejado incompleto por Augusto, que decoró algunas partes.

Cada torre del pilono está ornamentada en altos relieves, con numerosos grafitis de visitantes, en su mayor parte griegos, aunque también hay algunos en demótico y meroítico. En la época cristiana, el templo también fue utilizado como iglesia.

De proporciones bastante reducidas, está formado por el pronaos y tres cámaras principales dispuestas en fila. El pronaos es obra de Ptolomeo VIII, que está representado en las jambas de la puerta haciendo ofrendas a los dioses del templo. La zona de Dakka, donde se encontraba el templo originalmente, fue escenario en el año 23 a.C. de la batalla entre los ejércitos de una reina del Sudán, Kandaki (Candace) y las fuerzas romanas de Petronius

Finalmente llegaremos al Templo de Maharraqa (también conocido como templo de Ofeduine) que se remonta a la época romana, aunque quedó incompleto, y en la actualidad se reduce a una sala hipóstila de 12x15 metros. La sala, no decorada externamente, presenta en su interior un pórtico y una escalera de caracol para subir a la terraza. El edificio estaba dedicado a Serapis y a Isis.

Regresamos a nuestra motonave. Almuerzo a bordo.

Nos encontramos a 140 km al sur de Asuán. A partir de ahora, disfrutaremos de un tranquilo paseo por las aguas del Nilo hasta llegar a esta ciudad. 

Llegada a Asuán. Cena y noche a bordo de la motonave NUBIAN SEA.

 

Día 10: ASUÁN – EL CAIRO

Desayuno buffet a bordo. Desembarcamos para ver nuestro último grupo de templos: el templo de Kalabsha, el templo de Beit El Wali y el Quiosco de Kertassi.

El emperador Augusto construyó el imponente Templo de Kalabsha (también llamado de Mandulis) en el s. I d.C., sobre otros templos anteriores de Amenofis II y Ptolomeo IX.

Dedicado a Mandulis, dios de la  fertilidad, aquí está representado con forma humana, con una corona de cuernos de carnero, cobras, plumas  y el disco solar. El templo fue desplazado 50 km al norte de su emplazamiento original, en una operación que se realizó en 1970 por un equipo de arqueólogos alemanes.

Se alza al oeste de la Gran Presa, en un lugar que, debido al cambiante nivel de las aguas, se convierte a  veces en una isla. Con 71 x 35 m es uno de los más grandes de Nubia. El templo sigue el plan estándar, con un gran pilono seguido por un patio abierto, una sala hipóstila, y algunos vestíbulos que preceden al santuario.

Desde el borde del agua, una calzada que termina en una escalera de 20 escalones, conduce hasta el primer pilono, detrás del cual se alza un patio empedrado de 20 m de longitud, rodeado por un pórtico de tres lados, que quedó derrumbado por un terremoto y fue parcialmente reconstruido cuando se reedificó el templo.

La sala hipóstila, sin tejado, destaca por sus capiteles y relieves, en los que aparece Amenofis II ofreciendo vino a Mandulis.

El naos, transformado en iglesia a finales del s. VI, se compone de tres cámaras sucesivas, cada una con el techo sujeto por columnas y con la decoración acostumbrada de ofrendas, y el emperador Augusto adorando a Mandulis. La tercera de las cámaras, era el santuario, cuyas paredes conservan el color de la decoración.

Al mismo tiempo que el templo anterior, se trasladaron los deteriorados restos del Quiosco de Kertassi; dos columnas adornadas con la cabeza de Hathor marcan la entrada de este pequeño quiosco que conserva once columnas de capiteles compuestos, unidas por paredes de intercolumnio y una portada con dos pilares hatóricos. En su origen, el quiosco estaba cubierto por un techo  de caliza. Su diseño es similar, pero a menor escala, del quiosco de Trajano en Philae.

Cerca de allí se encuentra el Templo de Beit al Wali, que originalmente también se hallaba próximo al templo de Kalabsha.

Dedicado al dios Ra, fue construido por Ramsés II, excavado en una pequeña colina. El templo comprende dos recintos, el santuario y el vestíbulo, con techo sustentado por dos columnas acanaladas.

Se halla precedido por un patio descubierto, con muros decorados con relieves de escenas militares que recuerdan las victorias de Ramsés II; a la derecha, en el lado norte, las escenas se refieren a las campañas contra los libios y los asiáticos; a la izquierda, en el lado sur, representan las guerras contra los etíopes y el pueblo de Kush.

Su nombre en árabe significa "Casa del hombre sagrado", lo que indica que el lugar también se convirtió en ermita durante la época copta. 

Regresamos a nuestra motonave. Almuerzo a bordo.

Posteriormente, traslado al aeropuerto de Asuán para tomar el vuelo MS150 (15.25-16.50 hrs.) con destino El Cairo. Llegada a la capital de Egipto. Traslado a nuestro hotel. 

Ubicada en las riberas e islas del río Nilo, al sur del Delta, la ciudad de EL CAIRO, es la capital de Egipto y la mayor urbe de África y Oriente Medio.

Al sudeste se encuentra la antigua necrópolis de Menfis y la meseta de Gizeh, con sus monumentales pirámides; al sur, el lugar donde hace muchos siglos existió la ciudad de Menfis.

La primera capital de Egipto, llamada Heliópolis por los griegos, se construyó al norte del actual Cairo hace más de seis mil años.

Dieciséis siglos después, Menes unificó el país y se construyó una ciudad llamada Mennofer, Menfis para los griegos, al sur de la ciudad actual. Esta fue extendiéndose hacia el norte a lo largo de la orilla oriental del río y, debido a la importancia de su localización junto al delta del Nilo, desde entonces se convirtió en el centro del poder político.

La ciudad fue fundada realmente en el año 116 a.C., en lo que hoy se conoce como Viejo Cairo, donde los romanos reconstruyeron una antigua fortaleza persa junto al Nilo. Este asentamiento es conquistado por el califa Omar en el 639, convirtiéndose en una base militar que recibió el nombre de El Fustat (“tienda”), y donde se fueron instalando artesanos y comerciantes.

En el 750 los abasíes aniquilan a los omeyas. En el 969 llegaron los fatimíes, conquistadores chiitas llegados del norte de África, que la bautizaron como Al-Qahira (“la Victoriosa”), su nombre actual. En 1169 se hizo con ella el ejército Saladino, que abolió el imperio Fatimí e instauró el Islam sunní como religión oficial del país.

Los ayubbíes, dinastía descendiente de Saladino, gobernaron desde 1172 hasta 1250. Una serie de esclavos conocidos como mamelucos formaron su propio ejército y se hacen con el poder en 1257, creando su propia dinastía mameluca hasta 1517. En ese año la ciudad es conquistada por los turcos otomanos y su gobierno duró hasta 1798, fecha en que la expedición francesa de Napoleón tomó la ciudad.

El gobierno otomano se restauró en 1801 pero, a mediados del siglo XIX, las deudas de Egipto con países extranjeros y la debilidad del Imperio Otomano, condujeron a una influencia europea en El Cairo cada vez mayor. Ismail Pasa, que gobernó desde 1863 a 1879, acometió una remodelación urbanística total, y la apertura del canal de Suez en 1869. Todo ello estuvo financiado por otros países, lo que permitió un creciente control de los británicos, que establecieron el protectorado sobre el país.

En el periodo de entreguerras la población de El Cairo se multiplicó, y cuando comenzó la II Guerra Mundial en el año 1939, ya contaba con dos millones de habitantes. A partir de entonces, la población y las construcciones crecieron muy rápidamente.

Los enormes y numerosos edificios residenciales, comerciales y gubernamentales transformaron el aspecto de la ciudad. La Liga Árabe convirtió a El Cairo en capital política e introdujo a Egipto en el proceso de paz del Oriente Próximo. La ciudad fue escenario en febrero de 2011 de las conocidas como "Protestas de Egipto de 2011".

Las estadísticas dudan a la hora de precisar la población de esta megalópolis (entre catorce y veintidós millones), que extiende sus tentáculos 65 km de este a oeste y 35 km de norte a sur. Se trata de una ciudad caótica (el tráfico es demencial) y bulliciosa, pero también llena de vida y muy abierta. Se la conoce popularmente con el nombre de Misr, palabra que se utiliza también para designar a todo el país.

Como el resto de Egipto, la ciudad es el resultado de tres culturas: la del Antiguo Egipto, la copto-cristiana y la islámica; y aunque en la actualidad esta última es la predominante, las tres están profundamente enraizadas, no solo en su arquitectura, sino también en sus habitantes.

Los alminares de las mezquitas y los campanarios con la cruz se elevan juntos hacia el cielo de la ciudad; la llamada del muecín y el tañido de las campanas se mezclan en su aire; y desde hace cinco mil años, las pirámides de Gizeh montan guardia en sus puertas, vigilando los tesoros de sus museos, el respeto de sus antiquísimas tradiciones, y cuidando, sobre todo, de la “Ciudad de los Muertos”, inmenso cementerio que a pesar de su apariencia árabe, es en su concepción, heredero directo de las necrópolis faraónicas.

Alojamiento en STEIGENBERGER HOTEL EL TAHRIR. 

 

Experiencias únicas durante nuestro viaje a EGIPTO con VAGAMUNDOS:

- Disfrutar de una experiencia única acompañados por dos de los mejores guías egiptólogos del país, como son Ahmed Abbas y Khaled Mohedin, que nos dará la posibilidad de conocer los monumentos más importantes de Egipto y su historia, en lo que será un fascinante viaje en el tiempo. 

- Pasear por LUXOR, el lugar con mayor cantidad de monumentos antiguos del país, como los templos de Karnak y Luxor, o ya en la orilla occidental, en el Valle de los Reyes,  penetrar en los secretos de las tumbas de sus faraones, y templos como el de Deir el-Bahari que hizo construir la reina Hatshepsut.

- A través de un paisaje que no ha cambiado mucho desde tiempos de los faraones, visitar uno de los lugares más sagrados del país, el Templo de Abidos

- Disfrutar de un CRUCERO POR EL NILO en una de las experiencias más emocionantes y románticas del mundo, que nos permitirá apreciar la belleza del paisaje y visitar algunos de los templos más importantes como Edfú o Kom Ombo.

- Presenciar una bellísima puesta de sol en ASUÁN, la ciudad más meridional del país y puerta de entrada a Nubia, con el templo de Philae, uno de los lugares más mágicos de Egipto.

- Navegar en faluca por el Nilo presenciando escenas que no han variado desde hace siglos. 

- Visitar el poblado nubio de Gharb Soheil, donde descubriremos la vida cotidiana del pueblo más auténtico de Egipto, y cuya singular belleza parece encerrar todo el misterio del Antiguo Egipto.

- Llegar hasta ABU SIMBEL, y contemplar los dos extraordinarios templos, el de Ramsés II y el de su esposa Nefertari, después de que fueran reubicados, piedra a piedra, en su emplazamiento actual para protegerlos por la subida de nivel del agua por la construcción de la presa de Asuán.

- Navegar, durante un SEGUNDO CRUCERO por el LAGO NASSER, en una atmósfera de silencio y recogimiento, experimentando la misma sensación que debieron sentir los descubridores por primera vez. 

- Cuatro noches en EL CAIRO, dan para mucho, aquí tiene cabida: El Cairo musulmán con sus mezquitas medievales, y El Cairo Copto, con sus iglesias ortodoxas; Menfis, la mayor ciudad del Egipto faraónico y capital de las primeras dinastías; la necrópolis de Sakkara, con la Pirámide escalonada de Zoser Y las bellas mastabas. Y claro, también aprovechar el tiempo de las compras en el mercado de Khan El Khalili

- ¡¡¡Cómo nos vamos a olvidar de la meseta de Gizeh, con las inconcebibles pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos y la enigmática Esfinge!!!

- Y después de las Pirámides, el Gran Museo Egipcio de Giza que se encuentra a menos de 2 km, con más de 50.000 piezas escogidas, entre las que se encuentran todas las halladas en la tumba de Tutankamón, así como algunos de los sarcófagos descubiertos recientemente en Sakkara, en el hallazgo más importante de los últimos años.

- Una buena despedida del país es visitar ALEJANDRÍA, ciudad fundada por Alejandro Magno, que fuera centro cultural del Mundo Antiguo, con su histórica biblioteca, y que hoy es una bonita y tranquila urbe mediterránea, que todavía conserva restos como las catacumbas de Kom ash-Shuqqafa, del s. II, la necrópolis grecorromana más grande de Egipto, o la columna de Pompeyo, que formaba parte del Serapeum, el tempo dedicado a Serapis. También es digno de contemplar la nueva Biblioteca de Alejandría, con su fachada circular elaborada con granito de Asuán.

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