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La medicina en el Antiguo Egipto, unas prácticas sanitarias muy respetadas | Vagamundos Club de Viajeros

Publicado el 04/08/2021 en Blog

La medida preventiva gozaba de buen nivel, con prácticas sanitarias difundidas y muy respetadas. La medicina interna y diagnóstica se caracterizaba por los excelentes conocimientos que poseían.

Traumatología y cirugía: estaban bien desarrolladas. La cirugía se practicaba para curar muchos males, entre ellos el tumor maligno (aunque infructuosamente casi siempre). Los instrumentos quirúrgicos eran bastantes refinados. Las heridas se cerraban mediante la cauterización, o bien con puntos o con una especie de emplasto. Y, según Herodoto, existía incluso una cierta forma de servicios sanitario nacional, con asistencias gratuita a cargo del Estado.

Aunque mezclada con la magia y la astrología, cuando los médicos no eran suficientes, se recurría a la intercesión divina (la misma medicina incluía gran cantidad de fórmulas mágicas y propiciatorias). Una vez lograda la curación, era justo recordar la “gracia recibida” con una estela apropiada. En general, sus recetas eran eficaces y los diagnósticos correctos. Se consideraba al corazón el centro de la vida que bombeaba los diversos fluidos necesarios para la existencia: sangre, aire, mucus, orina, esperma. El médico comprobaba esta circulación auscultando al enfermo, tomándole el pulso y examinando su aspecto. También se asignaba gran importancia al aparato respiratorio.

En los diagnósticos se reconocían las enfermedades del corazón, el hígado, los pulmones y el cerebro. Los remedios eran muchos: píldoras, decocciones, supositorios, inhalaciones, enemas, hasta la agresión quirúrgica con hierros y fuego (en caso de tumores). Se conocía la anestesia (que se obtenía de la amapola somnífera, o sea, en la práctica, del opio) y se practicaba incluso trepanaciones del cráneo. La odontología llegaba a un verdadero virtuosismo.

Mención aparte merece el sabio IMHOTEP, quien sentó las bases de una ciencia destinada a un luminoso desarrollo en los siglos posteriores. Imhotep, cuyo nombre significa “el que viene en paz” vivió entre los años 2690 y 2610 a.C., sabio, médico, astrónomo, con conocimientos de aritmética y geometría, lo que le valió para ser el primer arquitecto conocido en la historia (diseñó la Pirámide escalonada de Saqqara durante la III dinastía). También fue sumo sacerdote y el más alto funcionario del Antiguo Egipto en tiempos de Zoser. Fue autor del papiro Edwin Smith, sobre curaciones, dolencias y observaciones astronómicas.

Este texto fue redactado sobre el 1700 a.C., y tiene añadidos de otros médicos. En el mismo aparece un conjunto de ritos, prácticas quirúrgicas y un largo recetario farmacológico. También se describen 48 casos clínicos que se enfocan de manera racional, aportando un tratamiento objetivo a las heridas y las enfermedades. Imhotep aconseja utilizar el opio como anestésico; describe algunas observaciones de la anatomía, así como el examen, diagnóstico y tratamiento y pronóstico de diversas heridas, todas ellas descritas muy detalladamente. En definitiva, fue uno de los grandes genios de la historia.

Artículo elaborado por Eugenio del Río

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