Viaje a MYANMAR II: Yangón – Mandalay – Saging – Ava – Amarapura – Mingún | Los viajes de Vagamundos día a día

Día 4: YANGÓN – MANDALAY 

Desayuno en el hotel.

Traslado al aeropuerto para tomar el vuelo YH-909 destino Mandalay (07.00–08:25 hrs). Llegamos a Mandalay, para comenzar la visita de algunas de las bellezas de la ciudad.

Solo pronunciar el bello nombre de Mandalay nos excita la imaginación. Tal vez el poema de Kipling que lleva ese nombre, sea en parte responsable de la magia de esa palabra. De hecho, en 1989 el gobierno militar rebautizó calles pueblos y ciudades de todo el país para deshacerse de su pasado colonial, pero conservó el nombre de Mandalay. Esta ciudad está considerada como el centro de la civilización birmana y capital religiosa y cultural de la nación. Además, fue la última capital del reino antes de la anexión total de Birmania por parte de los británicos. Según la tradición, Gautama Buda, de visita por la región declaró que al pie de la colina se alzaría una “ciudad del budismo”, y 2400 años más tarde, el rey Mindon hizo realidad esta profecía en 1857, ordenando construir un conjunto de edificios religiosos y fundando la nueva capital. A pesar de los poderosos muros que rodeaban la ciudad real, los británicos no tuvieron dificultad en invadirla en 1885, deportando al último rey Thibaw Min. Durante la II Guerra Mundial, la ciudad sufrió intensos bombardeos y el Palacio Real quedó arrasado.

Comenzaremos este “viaje en el tiempo”, con el Monasterio Shwenandaw (Monasterio Dorado), construido en madera de teca, es un excelente ejemplo de arquitectura tradicional ya que su arquitectura es muy similar a la de los palacios construidos antiguamente por los reyes. Este monasterio, que estuvo originalmente en Amarapura, se trasladó (desmontado y reconstruido) en 1857 a Mandalay, cuando esta ciudad pasó a ser la capital. El rey Mindon utilizó el edificio como su vivienda personal. A su muerte, su hijo lo trasladó a su actual ubicación, fuera de los terrenos del Palacio, donde se convirtió en un monasterio en 1880. Es, por tanto, un testimonio único y milagroso del pasado, ya que hubiera ardido junto con el resto del Palacio Real. El techo está muy trabajado con motivos y estatuillas finamente cinceladas; la gran sala de recepción contiene a lo largo del coro escenas doradas del Jakata (relato de las vidas anteriores de Buda) en diez bajorrelieves esculpidos y dorados. Situado a los pies de la colina de Mandalay, se encuentra la Pagoda Kuthodaw (Templo de la Bondad Real), construida en 1857 por el rey Mindon, contiene 729 pequeños templos que albergan estelas de mármol, en lo que puede considerarse el libro más grande del mundo. En ellas están inscritos los grandes principios budistas (tripitaka) que fueron promulgados en el quinto sínodo budista. Las estelas están protegidas por otros tantos templetes de un blanco inmaculado y una luminosidad casi cegadora. La entrada principal está adornada con escultura de deidades y animales de la mitología hindú. Desde allí, un largo pasillo cubierto conduce a la estupa en el centro de los jardines. Las paredes están adornadas por pinturas murales de la segunda mitad del s. XIX. Almuerzo en restaurante local.

Continuamos con la Pagoda de Kyauktawgyi, en cuyo interior se encuentra un inmenso Buda sentado de 900 toneladas y 9 m de altura con vestimenta real, esculpido en un único bloque de mármol. Se dice que para transportarlo desde las minas de Sagyin se necesitaron más de diez mil hombres durante 2 semanas. Las imágenes que rodean la estupa representan a los ochenta discípulos de Buda, distribuidos en grupos de veinte por cada cara. Las salas exteriores están bordeadas de baldosas espejo. Un pequeño altar en el patio del sureste muestra un enorme “cuenco de limosnas” y coloridas representaciones de la visita del rey Mindon en 1865.

Posteriormente llegaremos hasta la cima de la colina de la ciudad, donde encontraremos una pagoda decorada de forma un tanto peculiar, con incrustaciones a base de espejos y una fuente kitsch donde se lavan los budas. Desde la misma disfrutaremos de la espectacular puesta de sol, con una fantástica vista panorámica de la ciudad: hacia el este, la brumosa línea azul del Shans Hill, hacia el sur el palacio de Mandalay, y el río Ayeyarwady hacia el oeste.

Alojamiento en el hotel.

Día 5: MANDALAY – SAGING – AVA – AMARAPURA –MANDALAY

Desayuno buffet en el hotel. Quizás los lugares donde se puede sentir y palpar mejor el ambiente de una ciudad es en sus mercadillos. Por ello durante nuestro periplo birmano visitaremos varios de ellos, todos igual de auténticos, pero cada uno de ellos con sus especiales características. Por la mañana, el mercado de la ciudad es un hervidero de actividad, con los vendedores de productos frescos como carne o verdura, aparte de tabaco, especias, hierbas, ingredientes de la medicina tradicional. Nos sorprenderá los colores de sus vestimentas, y los sonidos cuando hacen los negocios. Los amantes de la fotografía disfrutaréis especialmente estas visitas.

Cruzamos el puente nuevo sobre el río Irrawaddy, donde las incontables estupas blancas y doradas de Sagaing resplandecen en oleadas de suaves colinas verdes, en un conjunto que resulta fascinante. Llegamos a Sagaing, que fuera capital de un reino Shan independiente en el siglo XIV, durante algo menos de medio siglo, en una época de gran desconcierto. A partir de 1760 volvió a ser capital durante cuatro años, pero desde entonces su importancia fue más espiritual que política. En la actualidad es un importante lugar de estudio y meditación budista albergando en sus colinas más de 600 monasterios y bellas pagodas, y es la residencia de 3.000 monjes en 100 santuarios de meditación.

Subiremos las escaleras cubiertas que pasan mágicamente junto a monasterios y conventos hasta llegar al templo de Pon Nya Shin Paya, el más importante de la cima de la colina. Construido en 1312 y reformado en varias ocasiones, desde el mismo tendremos una vista panorámica de las 30 colinas circundantes y el conjunto de pagodas. El santuario, lleno de colores, posee un toque kitsch. Dice la leyenda que la estupa se construyó en una noche por el ministro del rey local Pon Nya, en un esfuerzo inspirado por la reliquia mágica de Buda que encontró en una caja de nueces de betel. La U Min Thone Sae, famosa por su columnata en forma de media luna con 45 imágenes de Buda. La Shin Pin Nan Kain, que posee una estupa revestida de latón. Seguimos hacia una pequeña aldea dedicada a la alfarería, famosa por sus recipientes para el agua, y podremos observar cómo se sigue trabajando con los métodos tradicionales. Almuerzo en restaurante local.

Seguimos camino y nos dirigiremos hacia Ava (Inwa), que desde 1364 fue cuatro veces capital real. Situada en una isla artificial entre los ríos Ayeryarwady y Myitnge, a pesar de su rica historia es un remoto lugar rural muy diferente a la ajetreada Mandalay. Cruzaremos el río en ferry, donde nos esperará nuestro carruaje tirado por caballos para iniciar nuestra visita, que comenzaremos con el Monasterio Bagaya Kyaung, construido en 1834 durante el reinado del rey Bagyidaw. La estructura, de 57 metros de largo y 32 metros de ancho, es de madera de teca y se asienta sobre 267 enormes pilotes de la misma madera. Está decorado con tallas de madera con motivos florales, animales y figuras míticas. En el interior del monasterio hay una pequeña imagen de Buda sentado en un gran trono de oro. Sus puertas interiores están ricamente labradas. También veremos la torre inclinada del reloj de Nanmyint, de 27 m de altura, es el único vestigio que queda del complejo palaciego del rey Bagyidaw; cerca de allí se encuentra el Monasterio Maha Aungmte Bonzan, construido por la reina Nu en 1818 con ladrillos y estuco; su fachada es de color ocre, y está decorado con esculturas de estuco. A pesar de que los monasterios de la época se construían en madera, en este caso el material utilizado fue el ladrillo, aunque se respetó el estilo de los monasterios de madera. Posee un techo de niveles múltiples y sus ornamentaciones de estuco parecen tallas de madera. Un pasillo interior nos conducirá al interior del monasterio, donde hay varias imágenes de Buda. Como en la mayoría de los templos birmanos, dos grandes Chinthes (leones mitológicos birmanos), protegen la entrada. En los terrenos del monasterio se encuentra la Htilaingshin Paya, bonito conjunto de estupas blancas en diferentes tamaños, algunas del período Bagan, que conforma un bello telón de fondo.

Partimos hacia Amarapura (Ciudad Inmortal), ciudad fundada en 1783 por el rey Bagyidaw, después de que este, su corte y los habitantes, abandonaran Ava, la antigua capital. Su capitalidad duró poco, ya que en 1823 volvió a Ava. Recuperó el título entre 1841 a 1857, durante el reinado de Tharrawaddy. En la actualidad destaca por sus industrias artesanales de algodón y seda.

Llegaremos hasta el Monasterio de Mahagandayon, reconocido centro de estudios monásticos y religiosos, en el que viven y estudian más de mil monjes. Se trata de una pequeña pieza cuadrada, sobriamente amueblada, que da cobijo y educación general a los niños desfavorecidos que no tienen medios para estudiar. Los alumnos están bajo el cuidado de los monjes de más edad. Su régimen de vida es muy estricto, como demuestran los diez mandamientos del monje: tener un gran corazón, cumplir el código de disciplina monástica, cuidar la salud, ser pulcro, saber vestirse, tener un comportamiento inteligente, actuar con serenidad, hablar con sensatez, obedecer las reglas y trabajar con asiduidad. No lejos del monasterio se encuentra el viejo puente U-bein, que fue construido en 1849 sobre el lago Taungthman con madera procedente del palacio de Ava, que estaba abandonado. Servía para mantener comunicada la ciudad y el campo durante la estación del monzón. Se trata del puente de madera de teca más largo del mundo (1300 metros). Lo recorreremos a pie, y durante el camino podremos ver a los campesinos, las carretas de bueyes y el río con pescadores de caña con medio cuerpo en el agua. La vista desde el puente de una melancólica serenidad es, simplemente, maravillosa. Disfrutaremos de esta atmósfera tan especial en un inolvidable atardecer sobre el puente.

Volvemos a Mandalay.

Alojamiento en el hotel.

Día 6: MANDALAY – MINGUN – MANDALAY

Desayuno buffet en el hotel. Salimos hacia el embarcadero de Mandalay, donde subiremos a una pequeña embarcación para realizar un relajante recorrido de una hora por el río Ayeyarwady. Durante el mismo tendremos oportunidad de observar la vida local que se desarrolla en sus orillas, hasta llegar a Mingun, otra antigua capital real. Visitaremos la majestuosa e inacabada Pagoda de Pahtodawgy, que estaba destinada a ser la más grande del mundo. Se comenzó a erigir en 1790 por el rey Bodawpaya, que quería construir una pagoda para guardar en ella el diente de Buda regalado por los chinos, y que debía tener una altura de 153 m. Este faraónico proyecto necesitó el trabajo de miles de esclavos, entre 1790 y 1819, año este último en que falleció el rey y se interrumpieron las obras, construyéndose solo una tercera parte. A pesar de ello la estructura, de 50 m de altura, sigue siendo impresionante, presidida por una inmensa grieta producida por el terremoto de 1838. El monumento se encuentra custodiado por dos leones gigantes, Chinthe, de 29 m de altura. Desde lo alto disfrutaremos de una nueva hermosa vista (llevamos ya unas cuantas) del resto de pagodas, el pueblo y el rio Irawadi. Seguiremos con otra obra fruto de la megalómana obsesión del rey Bodawpaya, que encargó la construcción de la campana de Mingún, la más  grande del mundo (que sigue sonando), de 4 m de altura por 5 m de diámetro, y que estaba destinada a instalarse en la parte superior de la gran estupa. En el exterior lleva grabada la cifra 55555 que corresponde a su peso en viss, que aproximadamente corresponde a 90 toneladas. Situada a orillas del rio Ayeyarwady, se encuentra la Pagoda Hsinbyume, construida en 1816 por el príncipe Bagyidaw, sucesor al trono del rey Bodawpaya. Al fallecer su primera esposa, Hsinbyume quiso construir una pagoda “tan hermosa como grande era su dolor”. Su modelo fue el templo de Sulamani de Bagan. Posee una hermosa estructura blanca que se eleva sobre siete onduladas terrazas encaladas que representan las siete cadenas montañosas que rodean el monte Meru, el centro del universo budista. Su escalera es única desde el punto de vista arquitectónico; también es muy original la repetición del frontón del porche del edificio. Los budistas locales acuden a la pagoda para hacer ofrendas.

Regresamos a Mandalay. Situado dentro de la ciudad amurallada, se encuentra el Palacio Real, último palacio construido por la realeza birmana. Cuando el rey Mindon Min fundó la ciudad en 1857 ordenó desmontar el Palacio Real de Amarapura y reconstruirlo allí. La fortaleza y el palacio debían representar el centro del universo, como una ciudad cósmica en la que todas las construcciones son simbólica: en sus muros hay 12 puertas, una por cada signo del zodíaco y un total de 48 torres, con creaciones piramidales de imaginativas tallas de madera. Este palacio, construido completamente en madera, forma un gran complejo de docenas de edificios, destacando la sala del trono, estructura en forma de pirámide con múltiples techos de filigrana y oro y su torre de vigilancia de color marrón rojizo y en forma de espiral, que mide 24 metros de altura. Fue saqueado y convertido en fortaleza por el ejército británico. Durante la segunda guerra mundial fue destruido en un bombardeo, siendo reconstruido, en la década de los noventa. Fuera de la fortaleza se encuentra el foso de 70 m de ancho atravesado por varios puentes, que conforma un enorme cuadrado de 2 km de lado alrededor de la fortaleza. Almuerzo en un restaurante local.

Aprovechamos nuestra última tarde en Mandalay para la visita de la Pagoda de Mahamuni, centro de la vida religiosa de la ciudad. Este templo, construido en 1785 por el rey Bodawpaya, alberga la imagen de Buda Mahamundi en bronce, la más sagrada para los budistas birmanos. Se dice que su antigüedad supera los 2000 años. De hecho, cuando el ejército birmano de apoderó de ella en 1784 ya era muy antigua. Los fieles (solo los hombres; las mujeres solo pueden mirar), dejan a diario una capa de pan de oro sobre todo su cuerpo (salvo en el rostro), lo que da como resultado que esté cubierto con una gruesa capa de oro de aproximadamente 15 centímetros, que ha distorsionado la silueta. Diariamente el rostro es pulido por los monjes que se encargan de custodiarla. Se encuentra en una pequeña cámara cubierta con un techo de siete niveles estilo birmano, en posición sedente, en lo alto de un pedestal. Su altura es de 3.80 m, y pesa 6 toneladas y media. La pagoda fue reconstruida en el siglo XX tras un incendio. En su interior, nos llamará la atención, aparte del Buda, el derroche de oros, colores resplandecientes, flores y los penetrantes perfumes. En el patio encontraremos unas admirables figuras jemeres de bronce, hunduistas-budistas, que siglos antes habían expoliado en Angkor Wat. Finalmente, llegaremos al animado y concurrido Mercado Nocturno de “Zay Cho”, convertido en una moderna Chinatown, se encuentra rodeado de puestos de comida callejera y donde se vende sobre todo frutas y verduras.

Alojamiento en el hotel.

(*) En Mandalay hay muchos talleres artesanos. Si el tiempo lo permite visitaremos algunos de ellos que producen hojas de oro, tallas de madera o tapices de kalaga.



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