Viaje a los BALCANES II: Albania – Montenegro – Macedonia – Kosovo – Croacia | Los viajes de Vagamundos día a día

DÍA 3 – BUDVA – Kruja – TIRANA

Desayuno buffet en el hotel. Por la mañana, efectuaremos una parada panorámica para disfrutar de las vistas que nos ofrece la isla de Sveti Stefan, una bella isla fortificada, conectada al continente por un istmo pavimentado, con adelfas, pinos y olivos asomando entre los rojos tejados de sus casas de piedra del siglo XV que dan a una impecable playa de arena rosada, bañada por un mar turquesa cautivador. La isla fue nacionalizada en la década de 1950 y ahora forma parte del resort de lujo Aman, y solo se permite el paso a los huéspedes del exclusivo complejo hotelero. Pero como contemplarla es gratis, aprovechamos para fotografiar la “Perla de Montenegro”.

Continuamos ruta y llegamos a KRUJA, ya en Albania. Situada a unos 600 m de altitud, al pie de un impresionante acantilado, esta pequeña ciudad de unos 20.000 habitantes, ocupa un lugar especial en el corazón de los albaneses. Aquí se encuentra el origen del término Arbër, que da nombre al país. Además, la ciudad fue el centro de la resistencia albanesa contra la invasión otomana del siglo XV, liderada por el gran héroe nacional Skanderbeg.

La ciudad está dominada por su fortaleza al pie de la cual se extienden los barrios antiguos. Todos los edificios están en las laderas y cada ventana ofrece una magnífica vista.  Construida entre los siglos V y VI y reconstruida en el siglo XIII por Carlos d’Anjou y más tarde por los otomanos, la ciudadela de Kruja se extiende sobre más de 2 hectáreas. Sigue habitada, pero ya no queda gran cosa de su esplendor pasado, ya que el lugar ha sido ampliamente rehabilitado para acoger el Museo Etnográfico y el Museo Skanderbeg. Visitaremos el Museo Etnográfico Nacional, sin duda el más interesante, más rico y mejor presentado museo de este tipo del país. Inaugurado en 1989, se encuentra en medio de la ciudadela, en una bonita casa de la época otomana construida en 1764. La casa pertenecía a la familia Toptani, una de las más ricas del país, y nos muestra el nivel de lujo y autonomía que mantenía la vivienda, ya que producía su propia comida, y bebida, cuero y armas. Durante la visita podremos ver las habitaciones de la planta baja, reservadas al ganado y a los sirvientes. Descubriremos objetos interesantes como catapultas otomanas, utensilios para tejer o un conjunto de presas de aceitunas. En la primera planta vivían los miembros de la familia, la sala de hombres, la de mujeres, la de invitados, la cocina, y el hammam. También hay una sala donde se exponen trajes tradicionales de todo el país.

Pasearemos por el Bazar Turco, del siglo XVIII, destruido y posteriormente restaurado a mediados de los sesenta. Sus calles adoquinadas, flanqueadas por tiendas de madera, parecen construcciones auténticas de la época otomana. Siempre muy animado, es uno de los mejores lugares del país para comprar recuerdo, como piezas de cuero, madera, joyas antiguas y artículos tradicionales de calidad como manteles bordados, cafeteras y platos de cobre.

Almuerzo en restaurante local.

Partimos hacia TIRANA, capital y una de las ciudades más grandes de la península balcánica, posee una población aproximada de 800.000 habitantes. Situada en el centro occidental del país y rodeada de colinas con la montaña Dajti en el este y un valle ligero que se abre en el noroeste, Tirana es el centro de la actividad cultural, económica y gubernamental de Albania. A pesar de que sus inicios datan del Paleolítico y que la zona ha sido habitada desde la Antigüedad, la ciudad es relativamente reciente ya que se fundó en 1614, año en que el general otomano Sulejman Pacha Mulleti construye la primera mezquita, un horno y baños turcos. Hasta ser designada capital del país en 1920, Tirana era una ciudad pequeña e irrelevante, cuyo interés para los líderes políticos albaneses residía en su posición geográfica, ya que se encuentra en el centro del país (por entonces recién independizado). A partir de aquí, importantes arquitectos italianos le dieron forma y construyeron los edificios más importantes.

Durante la II Guerra Mundial, la ciudad sufre la ocupación de fascistas y nazis. Liberada el 17 de noviembre de 1944, el poder pasó a manos de los comunistas, que erigieron numerosos monumentos conmemorativos para afirmar la identidad albanesa. Durante el mandato de Enver Hoxha, se destruyeron todos los vestigios de la época otomana y Tirana se convirtió en una ciudad gris, donde no hubo automóviles hasta el año 1985. El período postcomunista experimentó un desarrollo caótico: se   comenzaron edificios de gran altura fuera de ordenación, se alzaron edificios ilegales en zonas públicas; empezaron a surgir nuevos barrios informales alrededor de la ciudad conforme llegaban emigrantes internos de todo el país. Pero a partir del año 2000, Tirana experimentó un cambio radical, cuando el Ayuntamiento puso en marcha una campaña masiva para devolver el espacio público a la población en general.

Realizaremos la visita de la ciudad, que comenzaremos por la Plaza Skanderbeg (en época comunista llamada plaza Stalin) que se encuentra en el corazón de Tirana, rodeada de algunos de los lugares más importantes de la misma. Los austríacos diseñaron este espacio semipeatonal que cubre una superficie de 40.000 m2 durante la I Guerra Mundial, pero debe su forma actual a Florestano di Fausto, gran arquitecto italiano que trabajó en las colonias del régimen fascista de Mussolini en los años 1930. A partir de 1939, este construyó una serie de edificios neorrenacentistas que albergan hoy algunos ministerios y el ayuntamiento. La plaza lleva el hombre del héroe nacional, Gjergi Kastrioti Skenderbeu, cuya estatua ecuestre de bronce de 11 m de altura, obra de Odhise Paskali, domina la rotonda central. Fue inaugurada en 1968 para celebrar el quinto centenario de la muerte de Skanderbeg.

También en la plaza se encuentra el Museo Nacional de Historia, que fue inaugurado en 1981. Con 18.000 m2 de exposición, es el museo más grande de Albania. La entrada es presidida por un enorme mosaico, excelente ejemplo del arte triunfalista de la época. Representa albaneses victoriosos en varios momentos de la historia: desde ilirios a partisanos pasando por los soldados e intelectuales que lograron la independencia del Imperio Otomano. En sus diversas salas se abarca toda la historia del país. Comenzando por la sección de la Antigüedad, en la planta baja. Cultura iliria, los objetos y monedas de los reyes ilirios que datan del siglo IV al III a.C., indican el fuerte desarrollo económico y urbanístico de los Ilirios: las monedas de plata y de bronce con el nombre de los reyes en relieve proceden de los sitios de Durrës y Apolonia, entre otros. Cultura griega, donde se agrupan las esculturas más bellas del país, incluidas las procedentes de Apolonia (siglo VI a. C.). Hay que prestar especial atención al mosaico de la “Belleza de Durrës”, (siglo IV a. C.), el “Busto de Artemis” (siglo III a. C.), la representación antropomórfica del río Vjosa (del siglo III o II a. C.) y las vasijas decoradas con cifras rojas. La obra maestra del museo es la “Diosa de Butrinto” (siglo I .a. C.), busto de mujer esculpido que encarna el ideal griego de la belleza física, tan perfecta que inspiró a artistas romanos durante siglos. Por último, los objetos del período helenístico (siglo III a. C.) procedentes de las tumbas de la Baja Selca (cerca de Pogradeci) ocupan un lugar importante. La primera planta está dedicada al advenimiento del feudalismo, la conquista otomana y los cuatro siglos que la siguieron, con testimonios interesantes como el mosaico paleocristiano de la iglesia de Mesaplik (siglo VI d.C.), o un tapiz ortodoxo de 1373 que representa a Cristo muerto, así como numerosos iconos y piezas religiosas. La segunda planta empieza con el Renacimiento Nacional, el movimiento político y cultural de finales del siglo XIX y principio del XX que culminó con la declaración de independencia en 1912. Le siguen las secciones dedicadas a la independencia del país, a la etnocultura albanesa, a la lucha antifascista (con datos sobre los voluntarios albaneses que participaron en la Guerra Civil española) y otra dedicada a las víctimas de la época comunista, en la que se hace referencia a las 5.157 personas asesinadas y las 952 muertas en prisión durante el tiempo que va de 1943 a 1992.

A continuación, visita del Museo subterráneo Bunk’Art 2, inaugurado en 2017 y dedicado al recuerdo de los crímenes del período comunista. Está instalado en el antiguo refugio antiaéreo del Ministerio del Interior, construido entre 1981 y 1986. La entrada está formada por un búnker falso de hormigón. A través de dos grandes pasillos que dan a diecinueve salas, se describe el aumento de poder del Estado policial al servicio del dictador Hoxha. La exposición se remonta a la creación de la gendarmería albanesa durante la independencia del país en 1912, y continúa con los detalles de las diferentes técnicas de escucha, investigación, represión y tortura utilizadas por la temible Sigurimi (policía secreta albanesa) hasta 1990. El museo, acompañado con algunas instalaciones artísticas sonoras y visuales, se basa en fotografías, documentos y material de la época, así como en videos con testimonios de víctimas. Hay que advertir que algunas de las exposiciones son siniestras y perturbadoras, y pueden herir la sensibilidad del visitante.

Otro de los lugares que visitaremos es la Mezquita de Et’Hem Bey, edificio distintivo de la ciudad, en el que destacan su cúpula y su minarete. Diseñada por Molla Bey de Petrela y construida entre 1789 y 1823, se libró de ser destruida durante la campaña de ateísmo de finales de la década de 1960, gracias a su condición de monumento cultural. Pequeña y elegante, es uno de los edificios más antiguos de la ciudad, y de los pocos vestigios del pasado otomano que queda. Cerrada bajo la dictadura, la mezquita se reabrió al culto el 18 de enero de 1991, sin permiso de las autoridades, con la asistencia de casi 10.000 personas. Fue el preludio del retorno a la libertad de culto en el país después de más de veinte años de prohibición. La sala de oración, construida en un plano cuadrado, está cubierta por una cúpula y rodeada de un gran y delicado pórtico. Las paredes exteriores están ricamente adornadas por pinturas que representan paisajes idílicos. Estos motivos, muy raros en el arte islámico, revelan una influencia del bektahismo, hermandad a la que Et’hem Pacha dedicó varios poemas. La sala de oración, magníficamente decorada con pinturas que se remontan hasta la cúpula, se encuentra precedida por un delicado pórtico compuesto por catorce arcos cimbrados situados sobre quince columnas. El minarete alargado, es típico del estilo otomano. Dañado durante la II Guerra Mundial, se restauró unos años más tarde.

Cena en restaurante local. Alojamiento en Rogner Hotel Tirana.

DÍA 4 – TIRANA – Durrës – BERAT

Desayuno buffet en el hotel. Partimos hacia Durrës, segunda ciudad más grande de Albania, y el puerto más importante del país. Fundada por colonos griegos en el año 627 a. C., con el nombre de Epidamno, su posición geográfica era muy ventajosa, por estar situada en un puerto natural rocoso y rodeada de atalayas por la parte de tierra, lo que dificultaba cualquier ataque desde el continente o por mar. Una guerra civil en la ciudad producida entre oligarcas y demócratas en el 435 a.C. se convertiría en uno de los desencadenantes de la guerra del Peloponeso. En el año 312 a.C., Epidamnos fue sitiada por Glaucias, rey de Iliria. En 229 a.C. pasó al dominio de la República Romana, que la rebautizarían como Dirraquio. La ciudad prosperó durante la época romana y el periodo bizantino. En la Edad Media, normandos, angevinos y venecianos anhelaban conquistarla, y durante años tras la declaración de independencia del país, Durrës fue la capital de Albania. Actualmente es una de las zonas turísticas más frecuentadas por los kosovares y los habitantes de Tirana.

Visitaremos el Anfiteatro Romano, construido bajo el reinado del emperador Trajano, es el más grande de los Balcanes, con capacidad para entre 15.000 y 20.000 espectadores (aproximadamente un tercio de la capacidad del Coliseo de Roma). Instalado en una colina, forma una elipse de 136 m de diámetro y las gradas más altas se alzan a 20 m de altura sobre la arena que acogía a los gladiadores. Sus muros se levantaron combinando sillares (piedra labrada por varias de sus caras) y opus incertum (mezcla de mortero y pequeñas piedras), más resistente a los terremotos. Parece que el anfiteatro se dejó de usar tras el gran terremoto del año 345, y a partir del siglo V el lugar se convirtió en un santuario cristiano: la arena se utilizó como cementerio y se erigió una pequeña iglesia para celebrar las misas funerarias. En el siglo XIII se construyó otra capilla medieval y el anfiteatro se recubrió en el siglo XVI, durante el periodo otomano. El recinto fue descubierto en 1966 cuando un ciudadano trabajaba en su jardín. Los trabajos dejaron al descubierto unos 40 esqueletos con el cuello roto. Posiblemente gladiadores que perdieron el combate. Bajo las gradas se encuentra la capilla bizantina con mosaicos de santos y ángeles en las paredes.

Almuerzo en restaurante local.

Seguimos ruta y llegamos a BERAT, que se encuentra ubicada junto al río Osum, que rodea al valle central albanés. Considerada la ciudad más antigua de Albania, las primeras huellas de un asentamiento humano se remontan a la Edad de Bronce, hace cuatro milenios. Capital de la tribu de los Ilirios Dasaretes en el siglo VI a.C., después pasó a formar parte de Macedonia hasta que fue conquistada por los romanos en el año 200 a.C., quienes construyeron un acueducto para garantizar la alimentación de la fortaleza en caso de asedio.  Berat prosperó en la Edad Media gracias a su posición privilegiada, lo que la convirtió en objeto de deseo para los invasores. El Imperio Búlgaro tomó la ciudad el 860 d.C. y la mantuvo en su poder hasta 1018 (excepto durante 40 años que volvió a manos de Bizancio). En 1417, la ciudad es conquistada por los otomanos que le dan el nombre de Berat. En el siglo XVI, sufre un declive económico y demográfico, pero se afirma como centro cultural cristiano, desarrollando el arte pictórico postbizantino bajo el impulso de Onufri, importante pintor de iconos ortodoxos. En el siglo XVII, los otomanos la convierten en un gran centro de comercio y artesanía, conocido por sus talladores de madera. Lugar de intercambio, Berat participa en el siglo XIX en el movimiento de “Renacimiento Nacional” para la independencia albanesa. La ciudad, primera capital del gobierno clandestino de Enver Hohxa en 1944, no se salvará de la dictadura comunista, ya que muchos de sus edificios religiosos son destruidos o transformados entre los años 1960 y 1980.

La imagen de sus casitas blancas otomanas clavadas en la ladera que ascienden a la ciudadela le ha valido el nombre de “la ciudad de las mil ventanas”. Las murallas de la ciudadela circundan toda la cima de la colina. Será imposible no caer rendido bajo el encanto de estas delicadas casas y de sus pintorescas callejuelas coronadas de viñedos. Aquí, el tiempo parece haberse detenido.

Coronando la colina de Mangalem, a 187 m de altitud se encuentra la Ciudadela de Berat (declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1992), cuyo origen hay que buscarlo en la fortaleza iliria del siglo IV a.C. Fue remodelada en épocas posteriores (siglo XIII) y adaptada al uso de la artillería por los turcos. Construida en un plano triangular siguiendo el relieve, la ciudadela está rodeada de fortificaciones que miden unos 620 m de norte a sur y 410 m de este a oeste. En el interior de estas paredes se concentró la mayor parte de la población de Berat durante siglos. Todavía hoy siguen habitadas algunas de las casas de piedra que datan principalmente de los siglos XVIII y XIX. Además de albergar una pequeña ciudad, posee varias iglesias y mezquitas. De los 42 edificios religiosos de la ciudadela, la mitad data de la época bizantina, solo diez sobrevivieron a los sobresaltos de la historia y a la locura destructiva de Enver Hoxha: dos mezquitas en ruinas y ocho iglesias ortodoxas. En pleno centro se encuentra la Catedral de la Dormición de Santa María (la única abierta), que data de 1797 y fue construida sobre los cimientos de una capilla del siglo X. Este es uno de los lugares más importantes del país para descubrir el arte religioso (cristiano ortodoxo) albanés junto a otros dos que también visitaremos, como son la sala de iconos del Museo Nacional de Historia (Tirana) y el Museo Nacional de Arte Medieval (Korça). En este caso, el aliciente adicional es que las obras se presentan casi en su emplazamiento, pues la mayoría procede del resto de iglesias de la ciudadela de Berat. De ser una simple iglesia bizantina del siglo XIII, el edificio se reformó profundamente en 1797 y se convirtió en catedral. Se desacralizó durante el período comunista, y después se convirtió en museo durante los últimos años de la dictadura (1986). En el interior se conserva el bello iconostasio de madera con láminas de oro; es una de las obras maestras de los artesanos albaneses del siglo XIX, llevada a cabo en 1806 por dos maestros escultores conocidos por sus nombres, Andoni y Stefani.

En el edificio contiguo del obispado, se encuentra el Museo Nacional Onufri, donde se exhiben las espectaculares pinturas religiosas de este autor. Poco se sabe con certeza sobre su vida. Se cree que nació a principios del siglo XVI en la región de Berat o cerca de Kastoria (en el norte de Grecia). Se educó en la República de Venecia y fue miembro de la Hermandad griega de Venecia. Afortunadamente, se sabe más sobre su obra. Como su talento fue reconocido en vida, Onufri fue uno de los primeros pintores de arte religioso que pudo firmar sus obras. Sabemos que pertenece a la iglesia ortodoxa griega y que ostenta el cargo de arcipreste de Elbasan. Sus obras se encuentran repartidas por Albania, Grecia y Macedonia. Aunque algunos expertos también le atribuyen frescos del monasterio de Moldavita, en Rumanía. Su obra se caracteriza por influencias bizantina, veneciana y cretense. Famoso por su “rojo Onufri” (un rojo brillante teñido de pigmentos rosas), desarrolló técnicas secretas para la mezcla de pigmentos e introdujo nuevos colores en la iconografía ortodoxa, como el rosa, prestado de la pintura italiana. También innovó dando más personalidad y realismo a sus temas y decorados, alejándose así de los cánones de la iconografía bizantina clásica. Entre los iconos destaca uno que muestra a María sosteniendo a Cristo con el brazo derecho, lo cual contradice la representación canónica, según la cual la Virgen sostiene a Cristo con el brazo izquierdo. La túnica de María está coloreada de “rojo Onufri” y decorada con filigranas; el fondo es de metal repujado.

Cena en restaurante local. Alojamiento en Portik Hotel.

Experiencias únicas durante nuestro viaje a los BALCANES OCCIDENTALES con VAGAMUNDOS, durante el que visitaremos los países de Albania, Montenegro, Kosovo y Macedonia, con la propina de Dubrovnik.

ALBANIA

  • La capital, TIRANA, es una ciudad renacida, en la que la vida fluye incesante. La visita del Museo Nacional de Historia, nos dará la posibilidad de conocer su pasado ilirio y medieval, y el Museo Subterráneo Bunk’Art 2, recuerda los crímenes del período comunista. Pero aquí también quedan vestigios de la época otomana como la Mezquita de Et’Hem Bey
  • La historia de BERAT comienza en el siglo IV a.C. La imagen de sus casitas blancas otomanas clavadas en la ladera y que le ha valido el nombre de “la ciudad de las mil ventanas”, se nos quedará grabada en la memoria. Aquí se encuentran escondidos lugares de culto tanto musulmanes como cristianos y bektashíes. Su gran Ciudadela, la Catedral de la Dormición de Santa María, o las pinturas religiosas del Museo Onufri, son algunas de las maravillas que este lugar posee, y que obviamente veremos.
  • Una de las curiosidades de Albania, es el famoso manantial de Ojo Azul (Blue Eye), una fuente de agua fría rodeada de un bosque umbrío. Nos fascinará el increíble azul del agua. 
  • Situada en un idílico valle y rodeada de bellos pueblecitos, se encuentra GJIROKASTRA, una ciudad llena de magia con sus calles adoquinadas, sus imponentes casas-fortaleza de tejados pizarra, o su inquietante Castillo.
  • Albania posee importantes yacimientos arqueológicos griegos y romanos. El más importante es el de Butrinto, situado frente a la isla griega de Corfú, se encuentra rodeado de una exuberante naturaleza, en la que el verde baña las piedras y mármoles y envuelve sus mosaicos.
  • Quedaremos hipnotizados por el color turquesa del agua de la Riviera Albanesa, una región donde uno no te podrás librar de la belleza, porque está en todas partes.
  • Y ya que estamos cerca del lago Butrino, nada mejor que realizar el “Tour de los mejillones”, donde tendremos oportunidad de comprobar si efectivamente los moluscos de esta zona están tan ricos.
  • La primera capital del “País de las Águilas”fue KRUJA, que además será también la primera ciudad albanesa que pisemos. Una ciudad dominada por su fortaleza, y donde tendremos oportunidad de visitar su Museo Etnográfico Nacional, el mejor del país.  También, cómo no, pasearemos por su coqueto bazar turco, donde se concentra el espíritu otomano.
  • Nuestra última ciudad albanesa será KORÇË, una auténtica hemorragia de olores, sonidos y vida, y que posee el fabuloso Museo Nacional de Arte Medieval, que tendremos oportunidad de visitar, y que reúne una de las colecciones de arte religioso más importante del mundo

MONTENEGRO

  • Montenegro está lleno de vistas bellísimas, una de ellas es la del pueblo-isla fortificado de SVETI STEFAN, con adelfas, pinos y olivos dejándose ver entre los rojos tejados de sus casas de piedra rosa, y bañado por un mar turquesa de ensueño. Tendremos que conformarnos con verlo desde fuera, porque solo se permite la entrada a los huéspedes, ya que se ha convertido en un exclusivo complejo hotelero.
  • Si tuviéramos que hacer una lista de las ciudades medievales mejor conservadas de la cuenca mediterránea, KOTOR se encontraría entre ellas. Pasear por su casco viejo, con una original forma de triángulo, supone un viaje en el tiempo.
  • Pero si tuviéramos que elegir un lugar de la bahía de Kotor, probablemente nos quedaríamos con PERAST, una villa marinera plagada de palacios barrocos e iglesias. Tomaremos una pequeña embarcación para llegar a la isla de Nuestra Señora de las Rocas, para visitar la antigua iglesia que alberga del mismo nombre.
  • La preciosa ciudad de BUDVA, la imagen publicitaria de Montenegro, es la más visitada del país. Parece un Dubrovnik en pequeño, mucho más tranquilo, y con un halo romántico que podremos comprobar al pasear por sus callejuelas empedradas, sus bonitas iglesias o sus encantadoras plazas, donde podremos tomar un tentenpie.
  • Y ya, de vuelta de nuestro periplo balcánico, volvemos a pasar por Montenegro, y después de visitar PODGORICA, la nueva capital, llegaremos a CETINJE, la antigua ciudad Real del país que haciendo honor a su pasado, alberga muchos edificios históricos.

MACEDONIA DEL NORTE

  • En medio de la vía Egnatia, utilizada por griegos y romanos, se encuentra BITOLA, una ciudad con una atmosfera diferente al resto de ciudades de Macedonia del Norte, que conserva el refinamiento de la época otomana, con casas del siglo XVIII, mezquitas y cafés tradicionales.
  • En las afueras de Bitola se encuentra Heraclea Lyncentis, una ciudad fundada en el siglo IV a.C. por Filipo II de Macedonia (el padre de Alejandro Magno) que contiene importantes restos romanos y paleocristianos como la gran basílica.
  • Sin duda OHRID y su lago del mismo nombre, es el destino más seductor del país. Exploraremos el casco antiguo con sus callejuelas, sus hermosas construcciones de arquitectura tradicional, sus iglesias, la Catedral de Sveta Sofija, o el bonito Anfiteatro Clasico de época romana. Pero también recorreremos su agradable paseo marítimo, plagado de restaurantes y lugares de ocio.
  • El lugar más emblemático de Ohrid y el más fotografiado de Macedonia es la iglesia de Sveti Jovan en Kaneo, un hermoso templo ortodoxo del siglo XIII que se asienta sobre un promontorio en el lago de Ohrid; además, desde aquí tendremos una bonita vista de la ciudad.
  • Callejear por el barrio turco de SKOPJE, la capital de Macedonia, es como sumergirse en una ciudad de Anatolia: su histórico Čaršija (antiguo bazar otomano), delimitado por el Kameni Most (puente de piedra) del siglo XV y la fortaleza Tvrdina Kale, guardiana de la ciudad desde el s. V. Pero la ciudad también posee modernos edificios que se encuentran a la orilla del río.

KOSOVO

  • Para muchos PRIZREN es la joya de Kosovo, con sus pequeñas casas blancas con techo rojo, dominada por los alminares y las torres de iglesias de su casco antiguo.  En nuestro paseo por sus estrechas calles empedradas, iremos desgranando todos sus secretos.
  • PRISTINA es la capital más joven de Europa; llena de optimismo, los cambios se notan día a día. Podremos comprobar tanto la fuerte herencia otomana tras siglos de ocupación como las rígidas construcciones comunistas.
  • Sin ánimo de exagerar, podemos decir que el Monasterio Visoki Dechani, del siglo XIV, no solo es más bello templo ortodoxo de Kosovo, sino uno de los más bonitos de toda Europa. Ubicado en un precioso entorno, bajo las montañas y rodeado de pinos y castaños, su interior parece una caja de pinturas medieval.

CROACIA

  • La perla de Croacia, y su destino más popular: DUBROVNIK, una ciudad mediterránea con trazos bizantinos y sabor eslavo. Sus imponentes murallas y torres, sus monasterios medievales, sus iglesias barrocas de impresionante belleza, sus concurridas plazas y sus fascinantes barrios residenciales harán de nuestra visita un auténtico placer.

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