El poder del “qi”

El qi, aliento cósmico que impregna el universo, es una noción filosófica china que data de los períodos Shang y Zhou. El qi (que se podría traducir como «flujo vital de energía«) es el creador del cosmos y de la Tierra y de las dos fuerzas complementarias opuestas, negativas y positiva: la realidad se expresa en procesos de opuestos que alternan (día/noche, invierno/verano, movimiento/quietud…), lo que se conoce como Yin Yang. Todos los cambios físicos que se producen en el mundo se consideran obra del qi. El concepto qi está presente en todos los campos del pensamiento chino: filosofía, taoísmo, medicina, y en las artes.

Para la medicina tradicional china, que se formalizó en el s. II a.C., el qì es su elemento central. Se trata de una energía que fluye continuamente por la Naturaleza y que preserva el fundamento material de la vida, se encarga de mover el flujo sanguíneo y de mantener en armonía los órganos internos. Los practicantes de ciertas disciplinas afirman que el ser humano puede controlar y utilizar esta energía, a través de diversas técnicas, acrecentándola, acumulándola y distribuyéndola por todo el cuerpo o usarla en forma concentrada, como en el Aikidō y otras artes marciales. Otros afirman poder curar enfermedades liberando el libre flujo del qi por el cuerpo humano. Éste es el caso de medicinas alternativas como el magnetismo curativo, reiki, la acupuntura o la digitopuntura.

El Feng Shui, (literalmente viento y agua) consiste en estudiar los elementos que constituyen el entorno donde se quiere construir un edificio a fin de aprovechar los flujos de energía para asegurar la armonía del mismo con el entorno y determinar su idoneidad. El Feng shui proviene, por lo menos, del siglo III, y sus raíces ideológicas son, incluso, más antiguas. Según las reglas, el Feng shui, consiste en desarrollar una forma de vivir armoniosa que asegure la prosperidad y el bienestar. La energía vital qi debe ser captada y destinada a fines benéficos para el ser humano.

Otro aspecto importante es el qigong, una práctica de respiración energética china, que también tiene como base el qi. A través de estas técnicas de respiración, se afirma que se puede desarrollar la energía natural de la persona y armonizar su personalidad y metabolismo. Los taoístas asociaban la respiración profunda con el alargamiento de la vida. Algunos maestros de zen y budō afirman que la respiración es la respiración del cosmos, ya que todos los elementos de la naturaleza son una pieza del todo. En meditación, la respiración se considera un vínculo entre el pensamiento, las emociones, el instinto y los estados físicos y una expresión del estado de ánimo.

El I Ching, (Libro de las mutaciones) es un libro oracular chino cuyos primeros textos se suponen escritos hacia el 1200 a. C. Es uno de los Cinco Clásicos confucianos. Describe el presente de quien lo consulta y predice el modo en que se resolverá en el futuro si se adopta la posición correcta. Es un libro adivinatorio y también un libro moral, a la vez que por su estructura y simbología es un libro filosófico y cosmogónico. La filosofía del I Ching supone un universo regido por el principio del cambio y la relación dialéctica entre los opuestos. Los cambios se suceden de manera cíclica, como las estaciones del año, es el concepto taoísta del yin y yang. Sus 64 hexagramas representan estados del qi, la posibilidad de descubrir y desenmascarar las contradicciones que se esconden tras las apariencias y llegar a comprender los cambios que se producen en nuestra vida.

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